
Un fuerte escándalo de irregularidades financieras ha sacudido al sector educativo tras revelarse datos sobre el manejo de los recursos públicos. El programa La Escuela es Nuestra, que ha recibido una inversión superior a los 100 mil millones de pesos, se encuentra bajo la lupa debido a un posible fraude millonario en la educación que afecta a miles de comunidades. Según los reportes más recientes de fiscalización, el dinero destinado a mejorar las aulas no está llegando a su destino final, lo que ha generado una ola de indignación entre padres de familia y especialistas.
La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha lanzado una alerta tras detectar que al menos 573 millones de pesos no han sido comprobados de manera legal. Estos recursos corresponden a supuestos trabajos de construcción y mantenimiento que, tras las inspecciones de campo, se descubrió que nunca se realizaron. Este panorama de un fraude millonario en la educación se agrava con la pérdida masiva de documentación oficial, lo que dificulta enormemente rastrear quiénes fueron los responsables directos del manejo de este capital público.
Desaparición de expedientes y falta de transparencia
Uno de los puntos más alarmantes señalados por la auditoría es que, durante el ejercicio fiscal de 2021, desapareció el 93% de los expedientes del programa. Esta falta de archivos impide cualquier tipo de verificación administrativa, dejando al descubierto una posible estrategia para ocultar el fraude millonario en la educación. Sin documentos que avalen las compras, las contrataciones o las entregas de material, la rendición de cuentas se vuelve imposible, alimentando las acusaciones de corrupción institucionalizada contra la administración actual.


Mientras los recursos se pierden en procesos burocráticos oscuros, la realidad en los planteles educativos de México es calificada como crítica y alarmante. Los datos oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP) revelan que miles de instituciones carecen de los servicios más básicos para operar. El fraude millonario en la educación tiene consecuencias reales y tangibles: niños tomando clases en espacios que no son dignos, lo que contradice el discurso oficial de transformación y bienestar que se promueve a nivel federal.
Condiciones precarias en las escuelas del país
Las estadísticas presentadas por la propia SEP muestran un abandono sistemático de la infraestructura escolar en diversas regiones. Actualmente, se reportan 49 escuelas que no tienen acceso a agua potable y otras 39 que carecen de sanitarios funcionales para los alumnos. La magnitud de este fraude millonario en la educación se refleja también en las 32 mil escuelas que no cuentan con energía eléctrica, lo que impide el uso de tecnologías básicas o una iluminación adecuada para el aprendizaje diario.
A pesar de los miles de millones de pesos gastados, el estado físico de los centros educativos parece ir en retroceso en lugar de mejorar. Las críticas señalan que borrar expedientes y dejar escuelas abandonadas es una muestra clara de cómo la corrupción afecta el futuro de los estudiantes. El caso del fraude millonario en la educación se ha convertido en un símbolo de la exigencia ciudadana por una vigilancia más estricta sobre el dinero que debería servir para construir un sistema educativo sólido y no para desaparecer en cuentas sin nombre.







