
14 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El próximo sábado 17 de enero, el puerto de Valparaíso recibirá al Tan Suo Yi Hao, un moderno barco de investigación proveniente de China. Aunque su misión oficial es estudiar las profundidades de la Fosa de Atacama junto a científicos chilenos, expertos internacionales han encendido las alarmas sobre sus verdaderas intenciones. Según Malcolm Davis, analista del Instituto Australiano de Política Estratégica, este tipo de naves no solo realizan ciencia, sino que funcionan como herramientas de recolección de datos para fines militares y estratégicos.
La preocupación radica en que este barco cuenta con tecnología de punta, como el submarino Fendouzhe, capaz de bajar a más de 8,000 metros de profundidad. Durante el último año, esta embarcación fue vista cerca de Filipinas, India y Australia, donde fue calificada como un buque espía chino por diversas autoridades. El especialista Davis asegura que el gobierno de Chile debería actuar con mucha cautela, ya que estas expediciones suelen mapear cables submarinos de internet y estudiar el terreno marino para el despliegue de futuros sonares de guerra.
Riesgos estratégicos en la Fosa de Atacama
El análisis del experto sugiere que China utiliza el concepto de «lucha en las profundidades» para probar tecnologías que podrían darles ventaja en un conflicto armado. Al estudiar la temperatura y la acústica del mar, el buque espía chino ayuda a que los submarinos militares de su país puedan esconderse mejor en zonas donde el sonido no se propaga fácilmente. Además, el mapeo de recursos minerales en el fondo del océano le daría a la potencia asiática una ventaja estratégica para controlar materiales valiosos en el futuro.
Por otro lado, existe el riesgo de que se instalen sensores ocultos en el lecho marino bajo la apariencia de una expedición científica común. En misiones anteriores cerca de Australia, se sospecha que este buque espía chino siguió rutas de cables de comunicación vitales para la infraestructura de ese país. Si estos cables son identificados y marcados, podrían convertirse en objetivos para ser cortados en caso de una guerra, dejando a naciones enteras sin conexión a internet o servicios básicos de información.

Medidas de seguridad de la Armada de Chile
Ante estas advertencias, la Armada de Chile informó que mantendrá una vigilancia estricta sobre todos los movimientos de la nave extranjera. El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA) analizó la solicitud de investigación y decidió reducir el número de estaciones de estudio de 68 a solo 33 para proteger la seguridad nacional. Asimismo, se designó a un observador nacional que viajará a bordo del buque espía chino para fiscalizar que se cumpla la ruta permitida y que no se realicen actividades ajenas a la ciencia.
La expedición tiene previsto zarpar desde Valparaíso el 19 de enero y pasar por Antofagasta antes de dirigirse a la zona de estudio. La Embajada de China en Santiago se limitó a declarar que todos los trabajos se realizan bajo las leyes chilenas, mientras que las instituciones académicas locales confían en el valor científico del proyecto. Sin embargo, el mensaje del experto australiano es claro: ninguna colaboración con barcos de este tipo debe tomarse a la ligera, pues la ciencia y el espionaje suelen navegar en la misma cubierta.






