
14 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente Nicolás Maduro ha logrado comunicarse con el pueblo venezolano tras haber sido capturado por fuerzas militares de Estados Unidos el pasado 3 de enero. A través de sus abogados, el mandatario hizo llegar unas palabras de aliento en las que asegura mantenerse con una postura firme a pesar de encontrarse recluido en una prisión de la ciudad de Nueva York. Este contacto representa la segunda vez que se tiene noticia directa sobre su estado de ánimo desde que ocurrió el ataque militar en la zona central del país.
Durante una multitudinaria concentración en Caracas, su hijo, Nicolás Ernesto Maduro Guerra, fue el encargado de difundir el recado ante miles de seguidores que exigen la libertad del mandatario y de su esposa, Cilia Flores. Según el mensaje recibido, ambos se encuentran con «tranquilidad de conciencia» y mantienen su fe puesta en la respuesta del pueblo de Venezuela. Esta comunicación busca calmar las dudas sobre su situación física y reafirmar su papel en lo que consideran una nueva etapa de lucha política bajo condiciones extremas.
Confianza total en la gestión de Delcy Rodríguez
Un punto clave del mensaje enviado desde la prisión estadounidense es el respaldo absoluto al equipo que actualmente lleva las riendas del país. Maduro expresó que tiene plena seguridad en el trabajo de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y en el resto de los funcionarios que se mantienen al frente del Palacio de Miraflores. Con esta declaración, el mandatario busca dar continuidad administrativa y evitar divisiones internas mientras él permanece fuera del territorio nacional por la fuerza.
El apoyo del gobierno de Maduro hacia sus ministros y colaboradores cercanos pretende proyectar una imagen de unidad ante la comunidad internacional. «Confían en Delcy, en el equipo que está al frente y en nosotros», afirmó su hijo desde una tarima en el centro de la capital. Este espaldarazo es fundamental para que el gabinete actual pueda seguir operando y tomando decisiones en medio de la crisis generada por los bombardeos que, según cifras oficiales, dejaron un saldo de más de cien personas fallecidas.
Movilizaciones constantes por la liberación del mandatario
Mientras el mensaje circulaba por todo el país, las calles de distintas regiones se llenaron por décimo día consecutivo con marchas de diversos sectores sociales. Los manifestantes denuncian que la captura del presidente fue un acto ilegal y exigen el retorno inmediato de la pareja presidencial. Estas movilizaciones han sido organizadas de forma escalonada, permitiendo que grupos como las mujeres, los jóvenes, los campesinos y los trabajadores del transporte expresen su rechazo a las acciones militares extranjeras.
La estrategia del gobierno de Maduro en las calles ha sido demostrar que mantienen una base de apoyo sólida a pesar de la ausencia de su líder principal. Los movimientos sociales, las comunas y los pueblos indígenas han tenido un papel protagonista en estas jornadas de protesta, asegurando que la estructura política del país no se ha derrumbado tras el ataque del 3 de enero. El sentimiento general en las marchas es de resistencia, siguiendo la consigna enviada por el propio mandatario desde su celda: «Estamos bien, somos unos luchadores».






