
14 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La situación en Mineápolis alcanzó un punto crítico este martes cuando agentes federales utilizaron gases lacrimógenos y sustancias irritantes contra un grupo de activistas. Los incidentes ocurrieron mientras estudiantes de una escuela suburbana abandonaban sus clases para unirse a las protestas contra las recientes acciones de control. Esta movilización juvenil busca frenar las tácticas aplicadas por la administración actual, las cuales han generado un clima de miedo y rechazo constante en diversas zonas de Minnesota.
El conflicto escaló rápidamente en una calle cercana al sitio donde, la semana pasada, una mujer llamada Renee Good perdió la vida tras recibir un disparo de un agente federal. Durante los enfrentamientos de hoy, se pudo observar a personas intentando limpiarse los ojos con nieve para calmar el ardor provocado por los químicos. Testigos informaron que agentes a bordo de un Jeep sin identificación lanzaron un irritante de color naranja contra la multitud antes de retirarse rápidamente del lugar de los hechos.
La batalla legal contra las operaciones de control
Ante la intensidad que han cobrado estas intervenciones de migración, el estado de Minnesota y dos alcaldes han decidido llevar el caso ante un tribunal federal. Las autoridades locales están solicitando a un juez que ordene la suspensión inmediata de todas las actividades operativas en la región para evitar más actos de violencia. Aunque la petición ya fue presentada formalmente, todavía no se ha fijado una fecha para la audiencia donde se decidirá el futuro de estas maniobras en el estado.
Mientras se espera una resolución judicial, la comunidad ha desarrollado sus propios métodos de alerta y resistencia civil frente a las intervenciones de migración. Es cada vez más común que los vecinos utilicen silbatos de color naranja y abucheos para advertir a otros sobre la presencia de agentes armados. Estas patrullas suelen circular en vehículos que no llevan logotipos oficiales o caminan por las calles con equipo táctico pesado, lo que aumenta la sensación de inseguridad entre los residentes locales.
El descontento social en los suburbios
Residentes de la zona, como Brita Anderson, han expresado su total indignación al ver a los oficiales equipados con máscaras de gas y uniformes de combate en barrios residenciales. Para muchos vecinos, la presencia de estas fuerzas federales no tiene un propósito de seguridad real, sino que parece una estrategia para acosar a las familias. Esta percepción ha unido a personas de diferentes orígenes en un apoyo mutuo para proteger a sus conocidos y amigos de lo que consideran acciones injustas.
El movimiento de protesta no se limita a los adultos, ya que en lugares como Brooklyn Park, los alumnos han dejado de asistir a sus lecciones como forma de reclamo. Esta tendencia de abandono escolar en protesta por las intervenciones de migración se ha repetido en varias instituciones educativas a lo largo de la semana. Los jóvenes aseguran que no pueden permanecer indiferentes mientras sus compañeros y vecinos viven bajo la amenaza constante de ser separados de sus hogares por estas operaciones federales.






