
13 ENERO 2026-INTERNACIONAL- La muerte de recién nacidos en una maternidad de la ciudad rusa de Novokuznetsk, en la provincia de Kémerovo, ha provocado una fuerte conmoción social y una rápida reacción de las autoridades. En total, nueve recién nacidos fallecieron durante el mes en curso dentro del mismo centro médico, un hecho que ha generado preocupación nacional y múltiples cuestionamientos sobre la calidad de la atención sanitaria.
De acuerdo con información difundida por medios locales, un funcionario del Ministerio de Salud provincial confirmó que un bebé murió durante la primera semana de enero, tres más fallecieron el día 8 y otros dos el 11 del mismo mes. Hasta el momento, las causas oficiales de la muerte de recién nacidos no han sido esclarecidas, lo que ha incrementado la incertidumbre entre las familias afectadas.

Uno de los testimonios más impactantes fue difundido por el canal de Telegram Baza. El padre de uno de los bebés relató que tras el parto le informaron que tanto su esposa como el bebé estaban en buen estado de salud. Sin embargo, horas después recibió una llamada notificándole la muerte del recién nacido, sin una explicación clara sobre lo ocurrido.
El hospital involucrado evitó pronunciarse directamente sobre los fallecimientos. En un breve comunicado, informó que suspendió temporalmente los ingresos de pacientes debido a la superación del umbral epidémico de infecciones respiratorias y aseguró que se estaban aplicando medidas de cuarentena.
Ante la gravedad del caso, el Comité de Investigación de Rusia abrió una causa penal por negligencia médica y otra por muerte por negligencia. Se incautaron los historiales clínicos y se ordenaron exámenes forenses para determinar las causas exactas de la muerte de recién nacidos. Además, el médico jefe del centro, Vitali Jeráskov, fue suspendido de sus funciones mientras avanza la investigación.

El caso tomó mayor relevancia al salir a la luz antecedentes preocupantes del mismo hospital. En años recientes, la maternidad ya había sido señalada por episodios graves relacionados con la atención de neonatos. Uno de los casos más traumáticos involucró a un bebé al que le fue arrancado un brazo durante el parto, hecho que provocó indignación pública y una investigación previa por presunta negligencia.






