
Este martes 13 de enero, la zona oriente del Valle de México despertó con una serie de interrupciones viales que han paralizado el tránsito en puntos neurálgicos. Grupos de choferes decidieron realizar cierres de vialidades en avenidas principales como Xochiaca, el Periférico Oriente y la Calzada Ignacio Zaragoza. Estas acciones han generado filas kilométricas de vehículos particulares y de carga, afectando gravemente a miles de personas que intentan llegar a sus centros de trabajo o escuelas en el inicio de la jornada.
La movilización de los transportistas surge como una medida de protesta ante lo que denominan una situación insostenible de inseguridad y corrupción. Los manifestantes denuncian ser víctimas de constantes extorsiones por parte de elementos de la Policía Estatal, quienes presuntamente les exigen cuotas ilegales para permitirles circular. Por ello, han decidido mantener los cortos a la circulación hasta que las autoridades de seguridad pública se presenten para entablar una mesa de diálogo y ofrezcan garantías reales para que puedan desempeñar su labor sin acoso.
Afectaciones en las entradas y salidas de la Ciudad de México
Uno de los puntos más críticos de esta jornada es la autopista México-Puebla, donde los manifestantes han impedido el paso de manera intermitente. Este tipo de obstrucciones de tráfico en una de las entradas más importantes a la capital ha provocado que el transporte público se vea saturado y que muchos usuarios tengan que caminar largas distancias para encontrar alternativas de transporte. Las autoridades viales recomiendan a la población evitar la zona y utilizar rutas alternas como el Circuito Exterior Mexiquense, aunque este también presenta carga pesada.
Además de los puntos mencionados, se reportan concentraciones de unidades de transporte en las inmediaciones de los paraderos de autobuses más concurridos del oriente. Estos impedimentos de paso no solo afectan a los conductores, sino que golpean directamente a la logística de distribución de mercancías que entran y salen de la Ciudad de México. Los líderes del movimiento han declarado que no retirarán sus unidades hasta obtener un compromiso firmado por parte de los mandos policiales para detener los abusos contra el gremio.









