
Durante la conferencia matutina, las autoridades del sector salud anunciaron con entusiasmo que el sistema de salud pública ha logrado cifras récord en el último año. Se informó que el IMSS Bienestar superó todas las expectativas planteadas al cierre del 2025, consolidándose como la red de atención más grande del país. Con un enfoque centrado en la gratuidad, el programa logró beneficiar a millones de mexicanos que anteriormente no contaban con seguridad social, garantizando su derecho constitucional a la salud sin costo alguno.
Uno de los logros más destacados fue la realización de 51 millones de consultas de primer nivel, las cuales representan la base de la medicina preventiva en las comunidades más alejadas. Este esfuerzo masivo por parte del IMSS Bienestar permitió detectar enfermedades a tiempo y brindar seguimiento constante a pacientes con padecimientos crónicos como la diabetes o la hipertensión. La logística para alcanzar este volumen de atención implicó el fortalecimiento de clínicas rurales y centros de salud urbanos en todos los estados incorporados al modelo.
La frase emblemática “Cada día estamos más cerca de Dinamarca” evoca la promesa histórica de un sistema de salud de primer mundo, heredada y reiterada en el discurso gubernamental. Sin embargo, reportes periodísticos, denuncias ciudadanas y publicaciones en redes sociales revelan contrastes profundos que cuestionan si estos avances cuantitativos se traducen en una calidad real y acceso efectivo para la población.




Crisis en Hospitales Clave y Desabasto Persistente en el Sistema de Salud Pública
A pesar de las cifras récord anunciadas por el gobierno en consultas y cirugías para 2025 bajo el IMSS Bienestar, persisten graves denuncias que contrastan con la narrativa oficial de avances hacia un modelo como el de Dinamarca.
El Hospital Infantil de México Federico Gómez, referente nacional en pediatría y adherido al IMSS Bienestar, ha sido el epicentro de una crisis documentada en octubre de 2025: un grupo de alrededor de 45-50 médicos denunció que la Secretaría de Hacienda retenía parte del presupuesto 2025 por trámites administrativos, lo que provocó una reducción del 50% en servicios de anestesia y la suspensión o posposición de cirugías críticas (cardíacas, neuroquirúrgicas, oncológicas y trasplantes). Cientos de niños acumularon listas de espera, con solo 2 de 9 quirófanos operativos en algunos momentos, afectando especialmente a pacientes con cáncer.
La organización Nariz Roja, dedicada al apoyo de niños con cáncer, calificó 2025 como “el año del peor desabasto de medicamentos e insumos en México”, con listas de espera que se extienden meses o un año, y alertó sobre una posible «tragedia más cruda» hacia 2026 por presupuestos agotados.
Estas quejas no son aisladas: en estados como Veracruz, Hidalgo, Colima, Oaxaca y Yucatán, pacientes y personal reportan falta de insumos básicos, retrasos en cirugías y necesidad de comprar materiales propios (hasta 20 mil pesos en casos). En redes y reportes, derechohabientes salen con muestras para estudios privados por carencia de equipo, o no reciben medicamentos esenciales como Tacrolimus, arriesgando trasplantes.
A nivel estructural, el IMSS Bienestar enfrenta paros por falta de pagos, sobrecarga laboral, deficiencias en infraestructura y distribución. Aunque se implementaron estrategias como las Rutas de la Salud, reportes de 2025 indican que el desabasto persiste, con recetas no surtidas triplicándose en algunos periodos. Organizaciones independientes señalan que, pese al incremento presupuestal en IMSS Bienestar (alrededor de 174 mil millones de pesos), recortes en otras áreas (como -34% en Secretaría de Salud) y problemas de ejecución limitan el impacto real.



Estos contrastes evidencian una brecha entre las metas cuantitativas celebradas y la experiencia diaria de pacientes y trabajadores: mientras se presumen récords, miles enfrentan barreras de acceso, posposiciones vitales y costos privados inesperados.
Para acercarse verdaderamente a estándares de calidad universal, urge mayor transparencia en la ejecución presupuestal, distribución eficiente y resolución inmediata de denuncias locales. De lo contrario, las “cifras históricas” arriesgan quedar como narrativas oficiales, mientras la realidad en hospitales sigue demandando cambios profundos.






