
13 DE ENERP DEL 2026 – INTERNACIONAL. El corazón de París se convirtió este martes en el escenario de una masiva movilización protagonizada por los trabajadores del campo. Más de 350 tractores avanzaron de forma organizada hasta las inmediaciones de la Asamblea Nacional para expresar su rotundo rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. El principal sindicato del sector lideró esta acción, argumentando que el pacto pone en riesgo la supervivencia de las familias rurales al permitir la entrada de productos que no cumplen con las estrictas normas ambientales y sanitarias que se exigen en Europa.
Durante la jornada, Arnaud Rousseau, presidente de la principal federación de productores del campo, sostuvo un diálogo directo con las autoridades parlamentarias para exigir soluciones inmediatas. El dirigente señaló que existe una profunda desconfianza hacia las promesas de los políticos, ya que la situación económica de muchas explotaciones es crítica y muchos no saben si podrán llegar al cierre de año. La exigencia principal es un cambio de paradigma en Bruselas que priorice la soberanía alimentaria y la protección de quienes trabajan la tierra.
Demandas urgentes ante el Parlamento
Los manifestantes han dejado claro que no abandonarán la capital francesa hasta obtener respuestas concretas por parte del gabinete del primer ministro. Entre las peticiones más urgentes de estos trabajadores agrícolas se encuentra la necesidad de detener la presión a la baja en los precios de los alimentos durante las negociaciones con grandes distribuidores. Asimismo, hicieron un llamado a los ciudadanos para consumir productos nacionales como una forma de apoyar la economía local frente a la competencia desleal que, según ellos, traerá el acuerdo con Sudamérica.
El vicepresidente del sindicato advirtió que la revuelta apenas comienza y que el próximo objetivo será Estrasburgo, donde el Parlamento Europeo abordará el tema la próxima semana. Los gremios rurales consideran que este tratado es una amenaza directa a su modelo de vida y han intensificado sus acciones en otros puntos estratégicos del país. Mientras la protesta en París se mantiene firme, el gobierno ha prometido nuevos anuncios relacionados con el acceso al agua de riego y el apoyo económico ante el cambio climático.

Bloqueos estratégicos y tensiones sanitarias
Más allá de la capital, la agitación se siente en los puertos de Le Havre, Bayona y La Rochelle, donde se han instalado controles para inspeccionar camiones que transportan mercancías extranjeras. Estas acciones de los campesinos movilizados buscan visibilizar lo que consideran una falta de reciprocidad en las reglas comerciales. Al mismo tiempo, en el sur del país, algunos grupos han decidido levantar bloqueos en autopistas tras semanas de resistencia, aclarando que esto no significa el fin de su lucha contra las políticas actuales.
Un punto adicional de fricción para los ganaderos franceses es el protocolo gubernamental contra la dermatosis nodular. Esta normativa exige el sacrificio total de los rebaños de vacas si se detecta un solo caso en la granja, una medida que consideran desproporcionada y ruinosa para sus finanzas. La combinación de las amenazas comerciales externas y las estrictas regulaciones internas ha creado un clima de tensión que promete mantener los tractores en las carreteras durante los próximos meses.






