
13 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El jefe de la diplomacia de los Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió este lunes con el ganador de los comicios hondureños, Nasry Asfura, en un encuentro cargado de simbolismo político. La cita tuvo lugar en la sede del Departamento de Estado, donde ambos líderes dialogaron sobre el futuro de las relaciones bilaterales en un contexto de alta tensión. El respaldo de la administración de Donald Trump hacia Asfura ha sido evidente desde la campaña, consolidando una alianza estratégica que busca influir en la estabilidad de Centroamérica durante los próximos años.
Durante la reunión privada, no se permitieron preguntas de la prensa, pero un comunicado oficial posterior detalló los ejes centrales de la conversación. Ambos funcionarios coincidieron en la urgencia de combatir el crimen transnacional y fortalecer la seguridad en toda la región para frenar el avance de grupos delictivos. Además, se hizo un énfasis especial en la necesidad de implementar medidas más estrictas para acabar con la inmigración ilegal, un tema que es prioridad absoluta en la agenda de seguridad compartida entre Washington y Tegucigalpa bajo el nuevo mando de las autoridades hondureñas electas.
Desafíos en el reconocimiento electoral
El camino hacia la presidencia de Nasry Asfura no ha estado libre de obstáculos, ya que los resultados del pasado 30 de noviembre fueron sumamente ajustados. Con una diferencia menor al uno por ciento frente al candidato Salvador Nasralla, la proclamación oficial de Asfura el 24 de diciembre desató una ola de reclamos por parte del oficialismo. Estas denuncias de irregularidades han generado un clima de incertidumbre que las nuevas figuras de Honduras deberán gestionar con diplomacia para evitar una crisis de gobernabilidad profunda antes de la toma de posesión.
Por su parte, la presidenta saliente, Xiomara Castro, ha mantenido una postura crítica, promulgando recientemente un decreto que ordena un recuento total de los votos. Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) calificó el lunes estas directrices como «inconstitucionales e ilegales», respaldando la victoria de Asfura. Esta división de poderes refleja el complejo panorama que enfrentan los representantes de Honduras en el exterior, quienes buscan legitimidad internacional mientras el país lidia con una polarización política que parece no dar tregua en el corto plazo.+2
Tensiones diplomáticas y el factor Trump
La relación entre el gobierno saliente de Castro y la Casa Blanca se ha deteriorado debido a lo que la mandataria califica como una «injerencia» directa de Donald Trump en el proceso interno. Castro solicitó una audiencia directa con el presidente estadounidense para discutir lo que ella considera un proceso viciado, pero hasta ahora no ha recibido una respuesta positiva. La tensión aumentó tras el indulto presidencial que Trump otorgó al expresidente Juan Orlando Hernández, quien cumplía una condena por narcotráfico, lo que ha sido visto como un gesto de apoyo hacia el sector político de los dirigentes hondureños ganadores.
Finalmente, el encuentro entre Rubio y Asfura también abordó la crisis en Venezuela, alineando las posturas de ambos gobiernos respecto a la presión internacional sobre el país sudamericano. Este alineamiento sugiere que la próxima administración de Honduras retomará una política exterior más cercana a los intereses de seguridad de Estados Unidos. La visita de los mandatarios de Honduras en Washington marca el inicio de una etapa de cooperación intensa, donde la lucha contra el narcotráfico y el control migratorio serán los pilares que definan el éxito o fracaso de este nuevo capítulo diplomático.






