
13 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantiene bajo análisis la posibilidad de realizar intervenciones militares directas contra Irán. Esta medida surge como una respuesta ante la reciente ola de violencia y el asesinato de manifestantes en el país asiático, lo que ha generado una fuerte condena internacional. Según informó la Casa Blanca este lunes, el mandatario busca detener la represión interna que ejerce el régimen iraní, considerando que se han cruzado límites que su administración no está dispuesta a tolerar de forma pasiva.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, explicó que el presidente tiene la habilidad de mantener todas sus alternativas abiertas para responder ante crisis internacionales. Aunque se prefiere una solución pacífica, los bombardeos estratégicos se encuentran entre las muchas cartas que el comandante en jefe tiene sobre la mesa para actuar en cualquier momento. El gobierno estadounidense ha dejado claro que la fuerza militar es una opción real si las condiciones en el terreno no mejoran y si el régimen continúa atentando contra la vida de sus ciudadanos.
Diplomacia y mensajes contradictorios
A pesar de la tensión militar, Leavitt aseguró que el canal para la diplomacia sigue abierto y que esta siempre será la primera opción del presidente Trump. Curiosamente, la administración ha notado un cambio drástico entre lo que el régimen iraní dice en público y lo que comunica en privado. En conversaciones recientes con el enviado especial Steve Witkoff, los funcionarios iraníes han adoptado un «tono muy diferente», lo que sugiere que existe un interés oculto por negociar antes de que se inicien las ofensivas aéreas norteamericanas.
El presidente Trump tiene un interés particular en explorar estos mensajes privados para entender la verdadera postura de los líderes de Irán. Sin embargo, el contraste entre el discurso agresivo del régimen en sus medios oficiales y sus peticiones de diálogo genera incertidumbre sobre sus verdaderas intenciones. Por ello, la Casa Blanca insiste en que no se puede bajar la guardia y que la preparación para posibles incursiones de aviación sigue siendo una prioridad logística para las fuerzas armadas de Estados Unidos.
La línea roja de la administración
El pasado domingo, el mandatario republicano declaró que el ejército ya estudia «opciones muy fuertes» contra Irán debido a que «parece» que se cruzó una línea roja con la muerte de los manifestantes. Esta advertencia eleva el nivel de alerta, ya que Trump ha demostrado en el pasado que las líneas rojas suelen ir acompañadas de acciones concretas. La posibilidad de realizar maniobras aéreas de castigo se vuelve más probable conforme pasan las horas y no se detiene la violencia en las calles de las ciudades iraníes.
Finalmente, el presidente mencionó que, aunque los líderes iraníes han solicitado una reunión formal para discutir la situación, el tiempo podría agotarse pronto. Trump afirmó que su gobierno podría «tener que actuar antes» de que dicho encuentro se lleve a cabo si la situación humanitaria sigue empeorando. Esto pone una presión extrema sobre Teherán, que debe decidir entre detener la represión o enfrentar las consecuencias de las acciones bélicas desde el aire que la administración Trump ya tiene planificadas.






