
La vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, Gabriela Jiménez, rompió el silencio tras los incidentes ocurridos en la alcaldía Azcapotzalco, donde fue recibida con gritos y reclamos. La legisladora afirmó que no se trató de un descontento espontáneo de la gente, sino de agresiones en Azcapotzalco planeadas y ejecutadas por trabajadores de la misma demarcación. Según sus declaraciones, el evento fue manipulado para aparentar un rechazo ciudadano, cuando en realidad se trataba de personas que reciben un sueldo por parte de la administración local.
Jiménez fue enfática al señalar que cuenta con pruebas suficientes para demostrar que el personal de la alcaldía estuvo detrás de estos ataques verbales. Aseguró que las agresiones en Azcapotzalco fueron llevadas a cabo por estructuras pagadas que tienen el objetivo de desestabilizar su trabajo político en la zona. La diputada lamentó que se utilicen recursos públicos y personal oficial para atacar a compañeros del mismo movimiento, calificando el acto como una emboscada política que no refleja el verdadero sentir de los vecinos.
Presentará nombres y cargos de los responsables
La legisladora anunció que en los próximos días hará pública una lista detallada con los nombres y los cargos específicos de los funcionarios que participaron en las agresiones en Azcapotzalco. Esta información será fundamental para sustentar las acciones legales y administrativas que piensa emprender. Jiménez busca que no quede duda de quiénes fueron los autores materiales de los gritos y empujones, exponiendo lo que ella considera una red de intereses que opera desde las oficinas del gobierno local para golpear a sus adversarios.
Denuncia formal ante la Comisión de Honor y Justicia
Como parte de su estrategia de defensa, la diputada confirmó que interpondrá una queja formal ante la Comisión de Honor y Justicia de Morena. El objetivo de este recurso es que se investiguen las agresiones en Azcapotzalco y se sancione a los militantes que participaron en ellas, pues sus acciones dañan la unidad del partido. Para la vicecoordinadora, es inaceptable que existan grupos dentro del mismo movimiento que pretendan dividir o atacar a otros liderazgos mediante tácticas que considera propias de la vieja política.


La situación ha generado una fuerte sacudida dentro del grupo parlamentario de Morena, ya que el señalamiento directo contra funcionarios de la alcaldía pone en evidencia las grietas internas por el control del territorio. Gabriela Jiménez reiteró que no se dejará intimidar por las agresiones en Azcapotzalco y que continuará realizando sus recorridos y asambleas informativas con normalidad. La denuncia ante las instancias partidistas será el primer paso para intentar limpiar el proceso político y evitar que estos actos de violencia se repitan en futuros encuentros ciudadanos.
Finalmente, la diputada pidió a la dirigencia del partido que actúe con firmeza y que no se permitan este tipo de comportamientos que «golpean al mismo movimiento». Las agresiones en Azcapotzalco han pasado de ser un video viral en redes sociales a convertirse en un conflicto jurídico y ético dentro de la cuarta transformación. La expectativa ahora se centra en la entrega de las pruebas prometidas, las cuales podrían derivar en la destitución o sanción de varios servidores públicos que actualmente laboran en la demarcación mencionada.






