
12 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Por segundo día consecutivo, decenas de miles de personas han tomado las calles en ciudades y pueblos de todo Estados Unidos. El motivo de esta movilización es el rechazo total a los operativos de migración y el repudio por la muerte de Renee Good, una madre de familia que falleció tras los disparos de un agente federal en Mineápolis. Las manifestaciones se han extendido desde Texas hasta Alaska, mostrando una unión ciudadana pocas veces vista contra las tácticas del gobierno federal.
A pesar de la indignación popular, el gobierno de Donald Trump ha decidido responder con más fuerza, anunciando el envío de cientos de agentes adicionales a Mineápolis. Esta ciudad se ha convertido en el centro de la controversia, ya que la muerte de la ciudadana fue grabada en video, mostrando a una mujer desarmada siendo abatida por la autoridad. Esta acción gubernamental ha sido vista por muchos como una provocación, alimentando aún más la marcha contra inmigración y aduanas en puntos estratégicos del país.
El grito de «Fuera ICE» resuena en las principales ciudades
En Maryland y Washington D.C., los manifestantes desplegaron mantas kilométricas con mensajes claros pidiendo el fin de estas agencias. En la capital, las consignas ligaban las redadas internas con la intervención militar en el extranjero, exigiendo una salida inmediata de las tropas de todos lados. La manifestación contra la agencia de control también llegó a la Quinta Avenida de Nueva York, donde miles de personas se detuvieron frente a los edificios del presidente Trump para exigir su salida y la de la secretaria de Seguridad Interna.
La creatividad y la memoria histórica estuvieron presentes en los carteles de los participantes. Muchos compararon la situación actual con la famosa novela «1984» de George Orwell, sugiriendo que el país vive bajo una vigilancia y represión propias de un estado autoritario. En cada rincón, desde las grandes metrópolis hasta los pueblos más pequeños como Hyattsville, se leyeron los nombres de quienes han perdido la vida bajo custodia federal, reforzando el carácter pacífico pero firme de esta movilización contra el servicio migratorio.
Un cambio profundo en la opinión pública nacional
La respuesta del gobierno ha sido calificar a las víctimas y a los manifestantes como parte de una «izquierda radical» o incluso de participar en «terrorismo doméstico». Sin embargo, esta retórica no parece estar funcionando con el ciudadano común. Según encuestas recientes, hoy son más los estadounidenses que apoyan las protestas que los que respaldan a las agencias federales. Esto ha llevado a que políticos en estados como Illinois y Nueva Jersey propongan leyes para limitar lo que el gobierno federal puede hacer en sus territorios, impulsando una resistencia civil contra operativos federales.
Incluso el mundo del espectáculo se ha sumado a este movimiento. Durante la entrega de los premios Golden Globes este domingo, reconocidas estrellas de cine portaron botones con mensajes de apoyo a la mujer asesinada en Mineápolis. La frase «Be Good» se volvió tendencia, demostrando que la indignación ha saltado de las calles a la cultura popular. Esta oposición a las redadas de migración parece no tener marcha atrás, mientras la sociedad exige un cambio real en el trato hacia los vecinos y amigos que forman parte de sus comunidades.
El impacto de la «Ley Santuario»
Un dato clave que complementa esta situación es que los proyectos de ley mencionados en Illinois y Nueva Jersey buscan fortalecer el estatus de «Estado Santuario». Esto significa que las policías locales tendrían prohibido legalmente colaborar con los agentes federales en tareas de detención migratoria, a menos que exista una orden judicial penal. Esta desconexión administrativa es lo que más preocupa al gobierno federal, ya que sin el apoyo de la infraestructura local (cárceles municipales y datos de la policía estatal), los operativos del ICE se vuelven mucho más costosos, lentos y difíciles de ejecutar, forzando al gobierno a enviar sus propios refuerzos, como está ocurriendo ahora en Minesota.






