
12 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La situación de tres activistas británicos del grupo Acción Palestina ha alcanzado un punto de no retorno médico que mantiene en alerta a organismos internacionales. Heba Muraisi y Kamran Ahmed han cumplido 70 y 63 días respectivamente sin ingerir alimentos, una cifra que, según expertos, supera con creces el margen de supervivencia humana. Junto a ellos, Lewie Chiaramello, quien padece diabetes tipo 1, ha mantenido un ayuno en días alternos, agravando su ya delicado estado de salud en medio de una protesta que busca denunciar lo que consideran un sistema judicial parcial.
Estos detenidos se encuentran dispersos en distintas prisiones del Reino Unido, donde mantienen su postura de inocencia frente a los cargos presentados en su contra. La movilización comenzó originalmente con ocho personas, pero la brutalidad del desgaste físico obligó a cinco de ellas a abandonar la protesta para salvar sus vidas. Actualmente, los tres que persisten aseguran que no se detendrán hasta que se atiendan sus demandas, las cuales incluyen la libertad bajo fianza y un proceso legal que garantice la transparencia que hasta ahora sienten ausente.
Demandas políticas y el papel de Elbit Systems
El origen de este conflicto radica en la detención de los activistas por presuntas acciones contra instalaciones vinculadas a la empresa israelí de defensa Elbit Systems y una base de la Real Fuerza Aérea. Los manifestantes exigen no solo un juicio justo, sino también la revocación de la etiqueta de “organización terrorista” impuesta a Acción Palestina. Consideran que esta designación es una herramienta para silenciar su oposición al comercio de armas y exigen el cierre definitivo de las plantas de fabricación de armamento en suelo británico.
Además de las peticiones políticas, los huelguistas denuncian las condiciones de su reclusión, específicamente las restricciones impuestas a sus comunicaciones dentro de la cárcel. Para ellos, esta protesta de ayuno radical es la única herramienta que les queda para visibilizar su causa ante la opinión pública mundial. Sin embargo, el gobierno británico mantiene su postura firme, mientras los activistas ven cómo su tiempo se agota segundo a segundo en una lucha de voluntades contra el sistema penitenciario y judicial.
Consecuencias médicas del ayuno prolongado
La ciencia médica es clara respecto a los peligros que enfrentan: la supervivencia sin alimentos suele oscilar entre los 45 y 61 días, límite que ya ha sido superado en este caso. Cuando ocurre una inanición voluntaria extrema, el cuerpo humano entra en un estado de autodevoción, consumiendo su propio tejido muscular para intentar obtener la energía necesaria para que el cerebro siga funcionando. Este proceso ralentiza el metabolismo al mínimo y provoca fallos en cascada en órganos vitales como los riñones y el sistema inmunitario.
En las fases actuales que atraviesan Muraisi y Ahmed, el riesgo de muerte es inminente y crítico, ya que el corazón y los pulmones pierden eficiencia de manera irreversible. La regulación de la temperatura corporal falla y el organismo queda totalmente desprotegido ante cualquier infección externa. Esta abstinencia alimenticia terminal representa un desafío ético para las autoridades penitenciarias, quienes deben decidir entre intervenir médicamente contra la voluntad de los presos o permitir que la protesta culmine en un desenlace fatal en las celdas británicas.






