
12 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. La familia de Randall Gamboa Esquivel vive hoy una pesadilla tras la noticia de su fallecimiento. Este ciudadano costarricense fue enviado de regreso a su país de origen por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en condiciones alarmantes. Según los reportes, el hombre llegó en estado vegetativo, lo que ha generado una ola de indignación y reclamos hacia las autoridades estadounidenses por el trato recibido durante su detención.
El calvario de Gamboa comenzó en diciembre de 2024, cuando fue detenido tras intentar reingresar a Estados Unidos. Sus parientes aseguran que el hombre salió de su hogar en perfectas condiciones de salud. Sin embargo, tras pasar diez meses en centros de detención al sur de Texas, la situación cambió drásticamente. El proceso de deportación a Costa Rica se realizó mediante un avión ambulancia, enviándolo directamente a un hospital en San José sin que hubiera recuperado la conciencia en ningún momento.
Un estado de salud crítico sin explicaciones claras
Durante los meses que estuvo bajo custodia, los registros médicos muestran un deterioro físico impactante. El migrante sufrió de desnutrición severa, sepsis y un daño neurológico que lo dejó postrado. A pesar de estas condiciones, su familia insiste en que él no tenía problemas de salud previos ni enfermedades mentales. Lo más doloroso para ellos es que esta deportación a Costa Rica se llevó a cabo sin informarles oportunamente sobre la gravedad de su estado.
El hombre falleció finalmente el 26 de octubre en un hospital de Pérez Zeledón, cinco semanas después de su retorno. Hasta el día de hoy, el certificado de defunción no especifica las causas exactas de su muerte, lo que aumenta la incertidumbre. La falta de transparencia en esta deportación a Costa Rica ha llevado a los allegados a buscar respuestas legales, pues sienten que se ocultó información vital sobre lo que realmente ocurrió dentro de los centros de detención en Texas.
El silencio de las autoridades ante la tragedia
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha salido en defensa de sus protocolos, afirmando que se brindó la atención necesaria. No obstante, ni el ICE ni las autoridades consulares han dado una explicación lógica de por qué la familia fue mantenida al margen mientras Randall agonizaba. Este caso de deportación a Costa Rica ha puesto bajo la lupa los derechos humanos de los migrantes y la responsabilidad de los gobiernos involucrados en el cuidado de los detenidos.
Actualmente, el caso ha tomado relevancia internacional tras ser publicado por medios como The Guardian. La familia no descansará hasta saber qué causó el daño neurológico y la sepsis que acabaron con la vida de Gamboa. Consideran que la deportación a Costa Rica fue solo una forma de deslindarse de la responsabilidad de un hombre que entró sano y terminó muriendo bajo custodia estatal, dejando un vacío legal y emocional difícil de llenar.






