
9 DE ENERO DEL 2026 – INTERNACIONAL. Un fatídico accidente sacudió este viernes a la ciudad de Cebú, donde un enorme colapso de desechos dejó un saldo inicial de dos personas fallecidas y al menos 36 desaparecidos. El desastre ocurrió en la aldea de Binaliw, cuando una montaña de desperdicios, tierra y escombros se vino abajo sin previo aviso, sepultando varios edificios de baja altura donde operaba el personal. Las autoridades locales informaron que, a pesar de los esfuerzos realizados durante la noche, la magnitud del material desplazado ha dificultado las tareas de localización de los sobrevivientes.
Los rescatistas lograron sacar a 13 personas de entre los restos; sin embargo, una mujer que trabajaba en el lugar perdió la vida mientras era trasladada de urgencia al hospital. Más tarde, los equipos de emergencia recuperaron el cuerpo de un joven ingeniero de 25 años, elevando la cifra de víctimas confirmadas. El resto de los heridos permanece bajo observación médica, mientras que las familias de las tres docenas de desaparecidos aguardan con angustia en las cercanías de la zona cero, esperando noticias de sus seres queridos atrapados bajo el deslave de desperdicios.
Relatos de sobrevivientes y labores de emergencia
Jaylord Antigua, un oficinista de 31 años que laboraba en el vertedero, describió el evento como algo repentino y aterrador que sucedió en un día de buen clima. Según su testimonio, la estructura donde se encontraba fue destruida en segundos, y logró salvarse arrastrándose hacia un punto de luz entre los hierros retorcidos y los escombros. Su relato refleja el trauma de quienes vivieron la caída de residuos masiva, describiendo la experiencia como una oportunidad de tener una «segunda vida» tras estar a punto de ser aplastado por la basura.
El alcalde de Cebú, Nestor Archival, ha declarado que las operaciones de búsqueda continuarán de forma indefinida hasta localizar a todos los empleados de la instalación. Las imágenes del sitio muestran un panorama desolador con techos de hojalata y vigas de hierro completamente doblados por el peso de la montaña de desechos. El gobierno de la ciudad ha prometido transparencia y asistencia a las familias afectadas, mientras los equipos de respuesta utilizan maquinaria pesada para remover las toneladas de basura que provocaron este derrumbe de basura y escombros.
Preocupación por la gestión de residuos en el país
Este incidente vuelve a poner el foco sobre las peligrosas condiciones de seguridad en los basureros a cielo abierto que existen en Filipinas. Muchas de estas instalaciones se encuentran cerca de comunidades vulnerables, lo que incrementa el riesgo de desastres similares que afectan tanto a trabajadores como a residentes. La historia del país ya registra antecedentes dolorosos, como el colapso ocurrido en el año 2000 en la ciudad de Quezon, que dejó cientos de víctimas y motivó leyes más estrictas que, evidentemente, aún enfrentan retos en su aplicación real frente a una avalancha de basura de esta magnitud.
Las autoridades confirmaron que uno de los puntos más afectados fue un almacén donde se realizaba la separación de materiales reciclables, un área con alta concentración de personal. La Oficina de Defensa Civil se mantiene en alerta máxima, coordinando con la policía regional para asegurar que los protocolos de seguridad se respeten durante el rescate. Mientras tanto, la indignación crece entre la población local, que exige respuestas claras sobre por qué este enorme montón de basura colapsó en un día sin lluvias ni condiciones climáticas adversas.






