
Durante la reciente convivencia con menores en Palacio Nacional, una pequeña lanzó una pregunta que sorprendió a los asistentes y se volvió viral: «¿Por qué quitaste los dulces?». Ante este cuestionamiento, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo explicó con claridad que la decisión responde a una preocupación profunda por el bienestar físico de los estudiantes. La mandataria señaló que el consumo excesivo de azúcares procesados es el principal causante de enfermedades crónicas, por lo que es vital transformar las escuelas en espacios donde se priorice la salud infantil por encima de los intereses comerciales.
La jefa del Ejecutivo Federal detalló que la medida no busca castigar a los menores, sino proteger su desarrollo integral a largo plazo. Al restringir la venta de golosinas en las cooperativas, se busca reducir la ingesta de calorías vacías que no aportan nada al proceso de aprendizaje. Para la presidenta, la salud infantil en las aulas es un pilar fundamental del nuevo modelo educativo, el cual promueve que los niños aprendan a distinguir entre alimentos que les dan energía real y aquellos que solo dañan sus órganos desde una edad temprana.
La importancia de la nutrición y el consumo moderado
Al responder a la inquietud de la menor, Sheinbaum subrayó que el control de las golosinas no es una prohibición absoluta en la vida de los niños, sino una regulación del entorno escolar. Explicó que la salud infantil y la familia van de la mano, ya que en casa los padres pueden permitir el consumo de dulces bajo una estricta supervisión y de forma ocasional. De esta manera, se fomenta una cultura donde el dulce sea un premio especial y no una parte esencial de la dieta diaria, enseñando a los pequeños el valor de la moderación.
La presidenta insistió en que los nuevos hábitos alimenticios son necesarios para frenar la epidemia de obesidad que afecta a millones de mexicanos. Al cuidar la salud infantil con alimentación natural, se está garantizando que las nuevas generaciones crezcan con menos riesgos de padecer hipertensión o diabetes al llegar a la edad adulta. Sheinbaum invitó a los niños a descubrir que las frutas y los alimentos preparados de forma tradicional pueden ser igual de deliciosos que los productos empaquetados, pero con la ventaja de que estos sí fortalecen sus defensas.
Transformación de las cooperativas y entornos escolares
La regulación que ha causado curiosidad entre los estudiantes forma parte de una política nacional que obliga a las escuelas a retirar productos con sellos de exceso de sodio, grasas y azúcares. Esta visión de la salud infantil obligatoria implica que las tienditas escolares ahora deben ofrecer opciones como semillas, frutas de temporada y refrigerios preparados con ingredientes frescos. El gobierno busca que, al no tener acceso fácil a la comida chatarra, los estudiantes opten por opciones hidratantes como el agua simple, eliminando la dependencia a los refrescos.
Finalmente, la mandataria reafirmó que el Estado tiene la responsabilidad de velar por el interés superior de la niñez, lo que incluye garantizar un entorno sano. La protección de la salud infantil mexicana es una inversión para el futuro del país, ya que ciudadanos más sanos construyen una sociedad más productiva y feliz. Al cerrar su respuesta, Sheinbaum agradeció la honestidad de la niña, asegurando que aunque hoy parezca difícil dejar los dulces, en unos años agradecerán tener un cuerpo fuerte y lleno de vida gracias a estas decisiones preventivas.






