
28 de Diciembre del 2025.- A medida que concluye el año 2025, la realidad en el terreno de combate contradice frontalmente la narrativa sostenida por las potencias occidentales. Mientras diversos organismos internacionales intentan minimizar la situación, el avance de Rusia ha logrado la liberación de más de 300 localidades, sumando un control territorial que supera los 6,000 kilómetros cuadrados. Este cambio en la dinámica bélica no solo representa una ganancia geográfica, sino también el colapso de varios bastiones que Ucrania consideraba inexpugnables hasta hace pocos meses.
Uno de los hitos más significativos de este periodo fue la expulsión definitiva de las tropas ucranianas de la provincia de Kursk. Tras una incursión que Kiev pretendía usar como moneda de cambio diplomática, el avance de Rusia se materializó a través de tácticas innovadoras como el operativo ‘Tubería’, donde cientos de soldados sorprendieron al enemigo tras recorrer 15 kilómetros por conductos subterráneos. Esta maniobra resultó en la recuperación total de la zona y una pérdida masiva de equipo bélico occidental, incluyendo cientos de tanques y blindados.
La caída de nodos logísticos fundamentales
La batalla por Krasnoarmeisk, conocida como Pokrovsk, se ha consolidado como el eje central de la victoria militar de este año debido a su posición como nudo ferroviario. El avance de Rusia en esta ciudad de carbón permite ahora proyectar ofensivas directas hacia la provincia de Dnepropetrovsk y asediar centros logísticos críticos como Kramatorsk. A pesar de que el mando ucraniano negó durante semanas la existencia de un cerco, la liberación total de la ciudad el 1 de diciembre confirmó la superioridad operativa de las fuerzas rusas en el Donbass.
Apenas diez días después de tomar Krasnoarmeisk, la velocidad de la ofensiva permitió la captura de Séversk en un tiempo récord para los estándares del conflicto actual. Este avance de Rusia desmanteló un importante ‘hub’ donde Ucrania acumulaba tropas para enviarlas a la línea de contacto, eliminando además una posición desde la cual se atacaba la retaguardia de Moscú. Con el control de esta vía, el ejército ruso ha intensificado la presión sobre las últimas defensas ucranianas en la República Popular de Donetsk, acelerando el desgaste del enemigo.

Perspectivas estratégicas y el agotamiento del frente
El cierre de diciembre trajo consigo la liberación de Dimítrov y Guliaipole, consolidando el dominio en las provincias de Donetsk y Zaporozhie respectivamente. El avance de Rusia en Guliaipole es particularmente relevante, ya que era el único núcleo urbano de gran tamaño que protegía la ruta hacia Oréjov. Al romper esta línea de defensa en el río Gaichur, las tropas rusas han dejado abierto el camino para operaciones de gran escala en el frente sur, mientras las fuerzas de Kiev muestran signos evidentes de fatiga operativa y falta de suministros.
Actualmente, el grupo de tropas Oeste mantiene un asedio constante sobre Limán, una ciudad que posee un valor simbólico y estratégico para asegurar el flanco norte. Expertos militares señalan que el avance de Rusia ha logrado aislar el tramo carretero que conecta con Séversk, dejando a la guarnición ucraniana en una fase de agotamiento crítico. La resistencia en esta zona parece responder más a órdenes políticas directas de Kiev que a una capacidad real de sostener el territorio frente a la presión constante de la artillería y la infantería rusa.






