
Internacional, 26 de junio de 2026.- Venezuela enfrenta una grave crisis tras dos terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 que dejaron al menos 235 muertos y más de 1,500 heridos, de acuerdo con los reportes oficiales. La falta de un sistema de alerta sísmica oficial agrava la situación, dejando a la población desprotegida ante estos fenómenos naturales.
Carolina González, jefa de redacción del diario El Carabobeño, relató a Excélsior su experiencia durante el sismo desde un piso 13 en el estado Carabobo. Destacó que la única advertencia que recibieron fue a través de aplicaciones móviles privadas, ya que no existe un protocolo gubernamental que alerte con anticipación a la población.
“Aquí realmente estamos bastante desprotegidos… nos enteramos ya cuando nos agarró el temblor. No tuvimos una alerta con tiempo de antelación”, señaló González, quien describió la evacuación como una experiencia angustiante debido a la magnitud del movimiento y la falta de preparación.
Mientras las brigadas de Protección Civil continúan con las labores de rescate, la presidenta interina Delcy Rodríguez advirtió que la cifra de víctimas podría aumentar conforme se acceda a zonas incomunicadas, siendo La Guaira la región más afectada, con imágenes que muestran la devastación en esa área.
La crisis se agrava por la precariedad de los servicios básicos. González mencionó que tras los sismos el suministro eléctrico es inestable debido a la antigüedad y mal estado de los equipos, lo que dificulta la respuesta y recuperación. Además, la inflación y el bajo salario mínimo limitan la capacidad de las familias para enfrentar la emergencia.
La periodista también destacó las dificultades para informar en un contexto de censura y asfixia financiera, donde medios como El Carabobeño han perdido su edición impresa desde 2016 y enfrentan bloqueos en su versión digital. La demanda de ayuda internacional crece, aunque el gobierno venezolano ha mostrado reticencia para aceptar el apoyo ofrecido por países como Estados Unidos, México y El Salvador.
Impacto social y político tras los terremotos
La situación en Venezuela refleja la complejidad de enfrentar desastres naturales en un país con crisis política, económica y de derechos humanos. La ausencia de un sistema de alerta sísmica oficial evidencia la falta de infraestructura para proteger a la población y coordinar una respuesta eficiente.
Necesidad de claridad y apoyo internacional
Carolina González expresó la incertidumbre que vive la población venezolana: “Necesitamos claridad, saber qué está pasando, dónde estamos parados y cómo se puede resolver. Aquí sólo vivimos rezando”. La petición de transparencia y ayuda se vuelve urgente ante la magnitud de la tragedia y las limitaciones internas.
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