
Internacional, 26 de junio de 2026.- Un sismo de magnitud 6.7 sacudió el sur de Filipinas la noche de este viernes, sin que se emitiera alerta de tsunami, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro se localizó a 21 kilómetros al suroeste de Sarangani, en la isla de Mindanao, a una profundidad de 65.7 kilómetros.
Este movimiento telúrico se registró menos de tres semanas después de otro terremoto fuerte en la misma región que causó más de 80 muertos. De acuerdo con Jerson Talahig, responsable de rescates en el municipio de Santa Maria, no se reportaron víctimas ni daños materiales inmediatos. “Fue bastante fuerte, pero breve. Vimos cómo temblaba la mesa y algunas luces”, declaró a la agencia AFP.
En paralelo, Japón también experimentó un sismo de magnitud 5.6 en la prefectura de Yamanashi, cerca del Monte Fuji. La Agencia Meteorológica de Japón indicó que el temblor ocurrió a 20 kilómetros de profundidad y alcanzó un nivel 6 en la escala japonesa en la localidad de Fujikawaguchiko, sin riesgo de tsunami.
Este sismo coincidió con la llegada de dos tormentas tropicales, Mekkhala e Higos, que han generado órdenes de evacuación para aproximadamente dos millones de personas ante el riesgo de inundaciones y deslizamientos. El jueves anterior, otro terremoto de magnitud 7.2 sacudió la costa norte de Japón, también sentido en Tokio.
Por otra parte, un temblor de magnitud 5.1 afectó la costa del Pacífico de Nicaragua, cerca del balneario de El Tránsito, en el departamento de León. El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) reportó que el sismo ocurrió a 83 kilómetros de profundidad y fue producto de un proceso de subducción tectónica. No se emitió alerta de tsunami ni se reportaron daños.
Sismos recientes en Asia y Centroamérica
Los movimientos sísmicos en Filipinas, Japón y Nicaragua evidencian la actividad tectónica en zonas vulnerables. En Filipinas, la isla de Mindanao es una región propensa a terremotos debido a la interacción de placas tectónicas en el Pacífico occidental. Japón, por su parte, enfrenta riesgos constantes por su ubicación en el Anillo de Fuego, donde convergen varias placas.
Medidas preventivas y monitoreo constante
Las autoridades en estas regiones mantienen protocolos de vigilancia y evacuación para minimizar riesgos ante posibles desastres naturales. La coordinación entre servicios de emergencia y agencias meteorológicas es clave para la respuesta rápida y la protección de la población.
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