
Mientras en Estados Unidos se alista un Black Friday histórico —esa temporada de ofertas y compras masivas que marca el inicio de las compras navideñas— este año el panorama pinta distinto: miedo, desconfianza y boicots podrían dejar muchas tiendas vacías.
En ciudades como Silver Spring, Maryland, negocios hispanos como el supermercado “Las Américas” ya sienten el impacto: decenas de clientes latinos dejaron de acudir por temor a las redadas migratorias del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE), lo que ha causado una fuerte caída en ventas. Trabajadores y clientes temen exponerse; muchos optan por quedarse en casa.
Este miedo se extiende a la comunidad latina en general: un joven hondureño beneficiario de la Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) declaró: “No planeo ir a tiendas, no me puedo arriesgar”. El temor a la “migra” y la incertidumbre económica se combinan, lo que podría traducirse en menos gasto y más compras en línea o un recorte total de consumo.

Por ello, varias organizaciones comunitarias convocaron un boicot nacional contra grandes cadenas como Amazon, Target y Home Depot, acusadas de colaborar con redadas o aplicar políticas discriminatorias. Su campaña, llamada We Ain’t Buying It, busca animar a compradores a optar por tiendas pequeñas, locales o de propietarios latinos/ inmigrantes.
Los expertos ya ven señales de una temporada de compras atípica: a pesar de que la National Retail Federation (NRF) proyectó una participación récord de compradores —cerca de 186.9 millones—, la baja confianza de consumidores y el temor generalizado podrían desinflar esas expectativas. Muchos minoristas viven la esperanza de un “milagro navideño”, aunque se enfrentan a la posibilidad de un Black Friday silencioso, marcado por el miedo, las ausencias y una protesta simbólica en las cajas registradoras.







