
La marcha de artesanas indígenas tomó este martes diversas vialidades principales de la Ciudad de México al avanzar desde el Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo capitalino. Cerca de 200 personas provenientes de distintos pueblos originarios exigen mejores condiciones para vender sus productos en el Centro Histórico, así como la instalación formal de la romería navideña 2025-2026. La protesta ha generado un importante impacto urbano debido al cierre del Eje Central, una de las avenidas más transitadas de la capital. Las manifestantes señalan que no buscan confrontación, sino una oportunidad justa para seguir trabajando sin hostigamientos.
La movilización es encabezada por mujeres artesanas que denuncian que, pese a los discursos oficiales de apoyo a los pueblos originarios, en la práctica enfrentan obstáculos constantes para ejercer su actividad económica. Entre sus solicitudes principales se encuentra la asignación de espacios de venta dignos, accesibles y con reglas claras. Según expresaron, no aceptarán reubicaciones improvisadas ni operativos de retiro que afecten su sustento. Esta marcha de artesanas busca visibilizar que la cultura indígena no sólo se expresa en festivales, sino en la vida diaria de miles de trabajadoras que dependen de sus artesanías para comer.
Impacto vial y respuesta institucional
El cierre del Eje Central, desde Venustiano Carranza hasta Tacuba, ha generado retrasos en el transporte público, así como desvíos obligados que afectan a automovilistas y comercios del Centro Histórico. Autoridades de tránsito han recomendado a la población utilizar alternativas como Eje 1 Norte, Isabel la Católica o Avenida Hidalgo. Sin embargo, los propios participantes argumentan que si existieran soluciones permanentes para sus actividades, estas marchas no serían necesarias. La marcha indígena también llamó la atención de turistas, quienes observaron la protesta sin que se reportaran incidentes de violencia.
Hasta el momento, el Gobierno de la Ciudad de México ha informado que se mantiene disposición al diálogo y que una comisión de funcionarias atenderá a las representantes de las comunidades al llegar al Zócalo. No obstante, colectivos de artesanas aseguran que las mesas de trabajo previas no han tenido resultados reales y que sus inquietudes suelen quedar en promesas. Consideran que esta nueva marcha de artesanas es una medida de presión legítima para que se establezcan acuerdos firmes, transparentes y cumplidos en tiempo. Afirman que no buscan privilegios, sino igualdad de oportunidades dentro del comercio popular.
Demandas que van más allá de la romería
Aunque la instalación de la romería navideña 2025-2026 es uno de los temas más mencionados, las comunidades participantes subrayan que la problemática es más profunda. Aseguran que existe una falta de reconocimiento al valor cultural y económico de su trabajo, especialmente en zonas donde abunda el comercio informal no indígena y la venta de productos industrializados que imitan artesanías auténticas. Esta situación, dicen, afecta directamente sus ingresos y coloca en riesgo tradiciones que han sido transmitidas durante generaciones. La marcha indígena intenta poner estos temas en el centro de la discusión pública.
Como valor agregado, es importante señalar que organizaciones defensoras del patrimonio cultural han solicitado al Gobierno de la CDMX implementar un registro oficial de artesanas indígenas que permita otorgar permisos de venta con mayor claridad y respaldo legal. También proponen crear corredores culturales permanentes donde se ofrezcan productos auténticos con supervisión adecuada, evitando la competencia desleal con mercancía importada o falsa. De acuerdo con especialistas, esta medida no sólo mejoraría las condiciones de trabajo de las artesanas, sino que fortalecería la identidad cultural de la capital y aportaría beneficios turísticos.






