
En una decisión sin precedentes que ha impactado al sector cultural y turístico de Quintana Roo, Grupo Xcaret anunció la cancelación definitiva de la Travesía Sagrada Maya para su edición 2026. Esta medida surge como consecuencia directa de un reciente fallo emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el cual establece límites estrictos sobre el uso de elementos culturales y simbología de los pueblos originarios para fines comerciales sin un consentimiento previo y debidamente consultado. Lo que durante casi dos décadas fue un evento emblemático de la región, hoy se encuentra en el centro de un debate sobre propiedad intelectual colectiva y derechos indígenas.
La suspensión se agudizó debido a un creciente conflicto con comunidad indígena local, cuyos representantes legales interpusieron recursos jurídicos para reclamar la protección de sus tradiciones frente a la mercantilización. Los portavoces de las comunidades mayas involucradas señalaron que la representación del ritual no respetaba los protocolos de autonomía y que el beneficio económico no se reflejaba de manera justa en las poblaciones que preservan el conocimiento ancestral. Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo que cumpliera con las nuevas disposiciones legales y las demandas sociales, la empresa optó por detener el evento para evitar mayores complicaciones jurídicas.
Implicaciones legales del fallo de la SCJN

El veredicto de la máxima corte representa un hito en la jurisprudencia mexicana, pues refuerza la Ley General de Salvaguardia de los Elementos de la Cultura e Identidad de los Pueblos y Comunidades Indígenas. Debido a la Travesía Sagrada Maya suspendida, otras empresas del sector turístico han comenzado a revisar sus propios espectáculos y productos para asegurar que no incurran en la apropiación cultural indebida. El fallo de la SCJN deja claro que cualquier representación de ritos o tradiciones debe contar con un proceso de consulta libre, previa e informada, algo que, según los demandantes, no se cumplió satisfactoriamente en este caso.
Este escenario ha generado una división de opiniones en el estado. Por un lado, están quienes lamentan la pérdida de un evento que atraía a miles de turistas y canoeros de todo el mundo; por otro, los defensores de los derechos humanos celebran que se ponga fin a la explotación de la identidad maya. La Travesía Sagrada Maya 2026 iba a celebrarse en mayo, pero la falta de un marco de colaboración validado por las autoridades indígenas y judiciales ha hecho inviable su realización, marcando un antes y un después en la relación entre los parques temáticos y las comunidades originarias del sureste mexicano.
El futuro de la identidad cultural en el turismo
La cancelación de este evento obliga a replantear cómo se debe integrar la cultura en la industria turística del siglo XXI. Tras el conflicto con comunidad indígena, expertos en derecho indígena sugieren que el camino a seguir es el de la co-creación y el reparto equitativo de beneficios, más allá de la simple exhibición de trajes y danzas. Grupo Xcaret, por su parte, manifestó en un comunicado que siempre han buscado honrar la historia de México, pero que respetarán los tiempos y formas que la ley y las comunidades dicten ahora, dejando abierta la posibilidad de reformular sus actividades bajo un esquema de respeto absoluto a la autonomía de los pueblos.














