
Marvel Studios ha dado luz verde al esperado reboot X‑Men, y el director Jake Schreier ya inició el trabajo formal en este ambicioso proyecto. Schreier, que recientemente dirigió Thunderbolts, reconoce que su experiencia con ese filme le permitió comprender mejor el equilibrio entre escenas de acción frenética y momentos emocionales con profundidad. Este aprendizaje resulta clave para una saga que intentará integrar a los mutantes de forma orgánica dentro del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU).
Desde el liderazgo de Kevin Feige se ha planteado una propuesta centrada en una perspectiva juvenil, con mutantes en sus inicios y vínculos con temas de identidad y pertenencia, intentando dar un aire fresco a la narrativa clásica. Además, se confirma que el guion está en manos de Michael Lesslie, conocido por su trabajo en The Hunger Games: The Ballad of Songbirds & Snakes, lo que sugiere una apuesta por una escritura sólida y de enfoque emocional.
Este Reboot X‑Men está concebido como parte de un gran «reset narrativo» del MCU, con Avengers: Secret Wars como punto de inflexión, diseñado no para reiniciar desde cero, sino para armonizar líneas temporales y dar continuidad a una nueva era de mutantes. Los antiguos actores de la saga Fox —Patrick Stewart, Ian McKellen, James Marsden, Rebecca Romijn, Alan Cumming, Kelsey Grammer— retornarán por última vez en Avengers: Doomsday (2026), en un homenaje que servirá como transición hacia la nueva generación.
Sin embargo, el panorama no está exento de reto: Marvel atraviesa problemas recientes en taquilla, con Thunderbolts recaudando menos de lo esperado, lo que aumenta la presión sobre el Reboot X‑Men para equilibrar innovación narrativa con éxito comercial. A esto se suma el escepticismo de algunos fans, quienes temen que un enfoque juvenil no sea suficiente para evitar repetir errores del pasado con franquicias como New Mutants o Dark Phoenix.
La estrategia de Marvel apunta a reclutar actores relativamente jóvenes y desconocidos, en parte para mantener controlados los costos de producción sin sacrificar calidad, alejándose de grandes nombres que impliquen salarios elevadas. Así, rumores como el de Sadie Sink como Jean Grey pierden fuerza, pues su alto caché no se ajusta al enfoque más austero y expansivo planeado.
El Reboot X‑Men representa una oportunidad única para replantear cómo las historias de superhéroes pueden abordar temas contemporáneos como la identidad, la vulnerabilidad y la diversidad, sin depender solo de efectos especiales o nostalgia. Su éxito dependerá de la capacidad de Schreier y el equipo creativo para mantener un equilibrio emocional creíble, realista y relevante, sin perder la espectacularidad esperable.