
El Consejo General del INE se convirtió en un inesperado escenario para un acalorado debate sobre la agresión ocurrida en el Congreso de la Unión, protagonizada por el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, y el legislador Gerardo Fernández Noroña. Los representantes de los principales partidos políticos, Morena, PRI y PAN, llevaron la trifulca al máximo órgano electoral, interrumpiendo un debate que originalmente estaba enfocado en los lineamientos para el uso del padrón electoral y la lista nominal en Coahuila.
Los representantes de Morena fueron los primeros en alzar la voz para denunciar el incidente. Sostuvieron que “Alito Moreno no es ningún perseguido político, sino más bien es un delincuente con fuero, es un criminal y estuvo expuesto a los ojos de todo el país”. La intención del partido de gobierno fue dejar en claro que la violencia política no debe ser normalizada, y que el caso del senador debía ser discutido públicamente en todas las instancias del Estado.
Acusaciones y contraacusaciones en el órgano electoral
La respuesta de los partidos de oposición no se hizo esperar. Los representantes del PRI y del PAN salieron en defensa del senador y precandidato presidencial priista, argumentando que el “porro mayor de este país es Noroña”. Las acusaciones y contraacusaciones se prolongaron por casi una hora, a pesar de los constantes exhortos del presidente del órgano electoral para que se limitaran al tema en discusión. El intenso intercambio de palabras demostró la profunda polarización que existe entre las fuerzas políticas del país.
Guillermo Santiago Rodríguez, representante de Morena ante la instancia del INE, fue quien solicitó una pausa en el debate de los lineamientos electorales para cuestionar al líder del PRI. “No es posible y no podemos normalizar la violencia en nuestra vida democrática. Como lo advertimos”, indicó, utilizando un lenguaje fuerte y directo para señalar la gravedad de la agresión. El hecho de que la discusión se saliera de control muestra que las tensiones políticas entre los partidos son tan fuertes que se extienden incluso a foros técnicos y de carácter neutral.
El contexto político y las implicaciones electorales
El que una disputa personal y partidista se traslade al Instituto Nacional Electoral es un hecho significativo. El INE, por su naturaleza, es un órgano técnico y autónomo encargado de garantizar la imparcialidad y la legalidad de los procesos electorales. La irrupción de un debate ajeno a su agenda no solo interrumpió el trabajo de sus consejeros, sino que también pone de relieve el nivel de tensión que permea el ambiente político en México. Este tipo de confrontaciones en un foro tan importante puede minar la confianza de los ciudadanos en la neutralidad de las instituciones electorales.