
Internacional, 12 de junio de 2026.- El sistema de precios dinámicos ha provocado que las entradas para la Copa del Mundo 2026, que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México, alcancen niveles históricos en costos, generando críticas y una investigación en Estados Unidos sobre posibles prácticas irregulares en la venta.
Este mecanismo ajusta el precio de los boletos en tiempo real según la demanda y la oferta, mediante un algoritmo que combina tecnología y supervisión humana. Por primera vez, la FIFA controla directamente la venta de entradas y habilitó una plataforma oficial de reventa, con una comisión del 15% para compradores y vendedores.
Los precios de los boletos para el Mundial 2026 superan más del doble los de Qatar 2022, ajustados por inflación, y cuadruplican los costos del torneo de 1994 en EE.UU., según un análisis de The Economist. Las entradas para partidos de alta demanda se han disparado, con boletos para la final en Nueva Jersey que alcanzaron hasta 32 mil dólares, y reventas oficiales que superan los 80 mil dólares.
Los altos precios han generado descontento entre los aficionados, quienes denuncian confusión, escasez artificial y tarifas abusivas. La fiscal general de Nueva Jersey, Jennifer Davenport, calificó el proceso como un “calvario” y anunció una investigación para determinar si la FIFA infló artificialmente los precios, engañó sobre la ubicación de asientos y modificó categorías de localidades.
Además de Nueva Jersey y Nueva York, otros estados como California y Texas han iniciado indagatorias por denuncias similares. El fiscal general de Texas, Ken Paxton, afirmó que buscará garantizar prácticas comerciales éticas en la venta de entradas.
También aseguró que la organización consultó con expertos legales antes de implementar la estrategia.
Debate sobre la equidad del sistema
Expertos en economía y gestión deportiva han expresado opiniones divididas sobre los precios dinámicos. El centro Cato Institute calificó el sistema como “justo” al reflejar la disposición a pagar de los consumidores, mientras que críticos como Stefan Szymanski, de la Universidad de Michigan, lo consideran una política de discriminación de precios.
Impacto en la experiencia de los aficionados
El sistema ha provocado que muchos aficionados no puedan acceder a entradas a precios razonables, mientras que otros boletos permanecen vacíos en partidos de menor demanda. Esto ha abierto un debate sobre para quién está realmente destinado el fútbol en su máxima expresión y cómo se deben manejar los ingresos generados.
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