
Internacional, 4 de junio de 2026.- La organización conjunta del Mundial 2026 entre Estados Unidos, México y Canadá se desarrolla en un contexto de tensiones políticas y comerciales entre estos tres países vecinos, que podrían afectar la logística y atmósfera del torneo.
El campeonato se llevará a cabo en 16 ciudades repartidas en los tres países, marcando la primera vez que una Copa del Mundo se celebra simultáneamente en tres naciones. Sin embargo, las relaciones entre los anfitriones han estado marcadas por conflictos recientes en temas como comercio, inmigración y seguridad.
Durante el sorteo del torneo en Washington DC, los líderes de los tres países posaron juntos con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mostrando una imagen de unidad. No obstante, expertos señalan que la cooperación para un evento de 39 días será un desafío debido a las diferencias persistentes.
Canadá y México han sufrido las consecuencias de las políticas arancelarias y retóricas del expresidente estadounidense Donald Trump, quien enfatizó la supremacía de Estados Unidos en el continente. Estas tensiones comerciales también han afectado la relación bilateral entre Canadá y México, con acusaciones de deslealtad y competencia por inversiones extranjeras, según Carlo Dade, director de política internacional en la Universidad de Calgary.
Migración y seguridad, retos para la Copa
El desplazamiento de aficionados entre las tres naciones podría complicarse debido a las estrictas medidas migratorias de Estados Unidos, las cuales podrían generar retrasos y tensiones. Además, las preocupaciones de seguridad, intensificadas por conflictos internacionales como el de Irán, podrían añadir obstáculos adicionales a la organización.
Lindsay Sarah Krasnoff, experta en deporte global de la Universidad de Nueva York, advierte que ser coanfitriones no garantiza una relación armoniosa, recordando que eventos similares en Asia tuvieron resultados mixtos en términos diplomáticos.
Impacto social y político en México
En México, la preparación enfrenta retos adicionales. El principal aeropuerto de la Ciudad de México y el sistema de transporte público muestran saturación, mientras que el Estadio Azteca ha pasado por renovaciones. La violencia relacionada con carteles y una huelga nacional de maestros que amenaza con bloquear accesos a los partidos generan incertidumbre.
A pesar de ello, la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado optimismo sobre el evento, destacando la oportunidad de mostrar la cultura y fortaleza del país. El periodista deportivo Rafael Puente llama a la paciencia y buen comportamiento de los aficionados ante estos desafíos.
El Mundial también coincide con la revisión del tratado comercial T-MEC, donde México ha iniciado negociaciones con Estados Unidos, mientras que Canadá busca diversificar sus alianzas comerciales, incluso con China. Esto añade una capa compleja a las relaciones trilaterales durante el torneo.
Carlo Dade considera que la Copa del Mundo puede ser una plataforma para mejorar la diplomacia entre los tres países si se maneja con cuidado, aunque advierte que el protagonismo de Estados Unidos podría generar resentimientos.
El Mundial 2026 será una prueba no solo deportiva, sino también política y social para Estados Unidos, México y Canadá, cuyos resultados podrían influir en la dinámica regional más allá del evento.
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