
8 DE ABRIL DEL 2026 – INTERNACIONAL. Más de siete mil personas pertenecientes a diversos pueblos originarios recorrieron las calles de Brasilia para pedir mayor velocidad en la demarcación de tierras. Los manifestantes, vestidos con sus trajes tradicionales y pinturas corporales, se reunieron frente a los edificios de gobierno para recordar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva sus compromisos de campaña. Aunque el actual mandatario es visto como un aliado, los líderes indígenas sienten que los procesos legales para proteger sus territorios avanzan con demasiada lentitud frente a las amenazas constantes.
Los pueblos autóctonos fueron un pilar fundamental para que Lula derrotara a Jair Bolsonaro en las pasadas elecciones, buscando dejar atrás años de deforestación y olvido. Bajo el gobierno anterior, el proceso de la demarcación de tierras se detuvo por completo, lo que permitió que la minería y la tala ilegal ganaran terreno en la Amazonia. Ahora, a pocos meses de nuevos comicios, los jefes tribales reconocen que hay avances, pero insisten en que no pueden bajar la guardia ante las presiones de los sectores industriales y agrícolas.
Los desafíos frente al Congreso Nacional
Uno de los mayores obstáculos para lograr la demarcación de tierras es la fuerte oposición que existe dentro del Congreso brasileño, donde predominan los sectores conservadores. Estos grupos defienden intereses relacionados con la agricultura a gran escala y han impulsado leyes que limitan los derechos de los habitantes originarios sobre sus espacios ancestrales. Los manifestantes denuncian que incluso en las áreas que ya han sido reconocidas legalmente, la contaminación de los ríos y el daño a la selva continúan afectando su salud y su forma de vida.
La tensión política ha crecido debido a una ley conocida como “marco temporal”, la cual busca restringir los reclamos territoriales de los indígenas. A pesar de que la justicia ha invalidado parte de estas medidas, el Congreso sigue intentando incluirlas en la Constitución, lo que retrasaría aún más cualquier nueva demarcación de tierras. Para los líderes de las comunidades, este limbo legal es una invitación para que empresas mineras y madereras sigan entrando en territorios que deberían estar protegidos por el Estado.
El rol de los territorios en la protección del planeta
Expertos internacionales coinciden en que oficializar la demarcación de tierras es una de las herramientas más efectivas para combatir el cambio climático a nivel global. Al asegurar que los indígenas sean los dueños legales de sus bosques, se garantiza la preservación de la biodiversidad y se frena la emisión de gases contaminantes por incendios. El gobierno de Lula ha logrado reducir la deforestación de manera notable, pero los activistas afirman que sin títulos de propiedad claros, estos logros podrían perderse en el futuro.
Durante el evento anual conocido como Campamento Tierra Libre, se resaltó que la selva funciona como una farmacia y una fuente de vida para más de 1.7 millones de personas en Brasil. La marcha hacia la Explanada de los Ministerios fue un acto de resistencia pacífica para asegurar que la demarcación de tierras sea una realidad antes de las próximas elecciones de octubre. Con música y cánticos, los pueblos originarios dejaron claro que su lucha no solo es por un pedazo de suelo, sino por la supervivencia de sus culturas y del ecosistema.













