
Internacional, 26 de mayo de 2026.- La NASA y la empresa Blue Origin tienen previsto iniciar este año la construcción de una base lunar en el polo Sur de la Luna. El proyecto comenzará con el envío de un módulo de aterrizaje de Blue Origin entre septiembre y noviembre, marcando la primera etapa para establecer una presencia permanente en el satélite natural de la Tierra.
La misión inicial, denominada “Moon Base One”, utilizará el módulo Blue Origin Mark One Endurance para transportar más de cuatro toneladas de carga, incluyendo dos equipos científicos de la NASA. Este aterrizador privado se dirigirá a la cresta del cráter Shackleton, una zona con hielo permanente que facilitará la estancia de futuras misiones tripuladas.
Además de demostrar tecnologías clave para reducir riesgos en futuros viajes humanos, la NASA tiene programadas dos misiones similares antes de que concluya 2026. La segunda misión enviará un módulo de Astrobotic Technology con más de 500 kilogramos de carga, incluido un róver para exploración. La tercera será operada por Intuitive Machines, enfocada en estudiar las anomalías magnéticas de la Luna.
Fases para establecer la base lunar
La construcción de la base lunar se desarrollará en tres etapas. La primera, que inicia este año, contempla 25 lanzamientos y 21 alunizajes para trasladar la carga inicial. Entre 2029 y 2032, la segunda fase prevé 27 lanzamientos y 24 alunizajes, con el traslado de 60 toneladas de material para crear la infraestructura y permitir misiones tripuladas semestrales.
Desafíos técnicos y ambientales
La última etapa, a partir de 2032, incluirá 29 lanzamientos y 28 alunizajes, con capacidad para transportar 150 toneladas y mantener la presencia humana continua en la Luna. Entre los principales retos están las extremas temperaturas lunares, que oscilan entre 120 grados Celsius durante el día y -120 grados durante la noche, cada uno con una duración de dos semanas terrestres.
Para enfrentar estos desafíos, se planea utilizar energía solar y nuclear, con una capacidad de generación estimada entre 2 y 15 kilovatios, pudiendo alcanzar hasta 20 kilovatios con sistemas nucleares. También se desarrollarán constelaciones de satélites, róvers, vehículos lunares y drones para apoyar la comunicación, navegación y observación.
Este ambicioso plan busca establecer una presencia permanente en la Luna, abriendo nuevas posibilidades para la exploración y la investigación científica en el espacio cercano.
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