
El Ayuntamiento de Cancún, Quintana Roo, decidió echar para atrás la implementación del controvertido programa de alcoholímetro, que había sido propuesto como herramienta para combatir la conducción bajo los efectos del alcohol en la ciudad turística. La alcaldesa Ana Patricia Peralta explicó que, tras revisar las circunstancias locales y el impacto esperado, optaron por fortalecer otras medidas de prevención vial en lugar de aplicar esta medida directamente.
En lugar del alcoholímetro, las autoridades municipales anunciaron que reforzarán el operativo “Carrusel” y la utilización de radares de velocidad y vigilancia vial, con el propósito de identificar y sancionar conductores en riesgo por diversas faltas al Reglamento de Tránsito, incluidas aquellas asociadas al consumo de alcohol.
El programa “Carrusel” es conocido por su presencia móvil en diversos puntos de la ciudad, donde elementos de tránsito y seguridad vial monitorean el flujo de vehículos, condiciones de manejo y posibles infracciones sin necesidad de retenes fijos tradicionales. La inclusión de radares permitirá medir con mayor precisión situaciones de riesgo como exceso de velocidad o maniobras imprudentes.
Aunque el alcoholímetro busca reducir accidentes causados por conductores en estado de ebriedad —algo que en otras ciudades del país ha sido parte del Programa “Conduce sin Alcohol” para reforzar la seguridad vial y disminuir siniestros graves—, la decisión de la autoridad municipal cancunense refleja una estrategia distinta en esta localidad específica.
En años recientes Cancún ha explorado distintas medidas de tránsito para equilibrar la seguridad vial con la fluidez del turismo y la vida nocturna, tomando en cuenta las opiniones de empresarios, asociaciones civiles y la ciudadanía. La suspensión del alcoholímetro se suma a un debate más amplio sobre cómo implementar controles viales efectivos sin generar impactos adversos en la dinamización económica local.
Por ahora, las autoridades han reiterado a automovilistas y visitantes que respetar los límites de velocidad, no conducir luego de ingerir alcohol, y seguir las indicaciones del personal vial, sigue siendo la forma más eficaz de prevenir accidentes y garantizar una convivencia vial segura en una de las ciudades más transitadas del Caribe mexicano.





