
El sábado 29 de noviembre de 2025, el presidente de Estados Unidos lanzó un anuncio explosivo que sacudió las redes y la geopolítica: pidió que todos consideren el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela como “cerrado en su totalidad”. El mensaje, publicado en su red social, iba dirigido no solo a aerolíneas y pilotos, sino también a narcotraficantes y traficantes de personas.
La declaración llega en medio de una escalada militar sin precedentes en el Caribe. Desde septiembre, Washington ha desplegado una flota naval, incluidos portaaviones, y asegura que estas acciones buscan frenar el narcotráfico —aunque Caracas insiste en que la verdadera meta es un cambio de régimen.
Trump también advirtió que pronto podrían comenzar operaciones por tierra contra presuntas redes de narcotráfico venezolanas, insinuando que el cerco aéreo y marítimo es solo el inicio.
Por su parte, los organismos internacionales de aviación ya habían alertado sobre un incremento de la actividad militar en la zona, razón por la cual varias aerolíneas suspendieron voluntariamente sus vuelos hacia Venezuela. Ahora, con esta declaración, la incertidumbre se dispara: ¿se aproxima una zona franca de guerra aérea?
Hasta ahora, ni Estados Unidos ni Venezuela han dado detalles técnicos sobre cómo se implementará este cierre: no se sabe si se trata de una orden ejecutiva formal, una advertencia política o una medida provisional. Eso sí: el mensaje es claro, directo y provocador.








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