
Estados Unidos ha intensificado su ofensiva contra el narcotráfico y lo deja claro con un mensaje directo: 10 millones de dĂłlares por Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los hijos de JoaquĂn «El Chapo» Guzmán y presunto lĂder del Cártel de Sinaloa.
El anuncio lo hizo el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) a través de redes sociales, donde difundieron una imagen del también llamado “Chapito” con una advertencia contundente: es un sujeto “armado y peligroso”, a pesar de su apariencia que, irónicamente, describen con una “mirada ardiente”.
Más que una recompensa: un sĂmbolo
La recompensa millonaria no solo busca su captura, sino que envĂa un mensaje claro: el gobierno de EE.UU. considera a Iván Archivaldo una de las figuras más peligrosas dentro del narcotráfico global. Junto a su hermano JesĂşs Alfredo Guzmán, ha tomado el control de una de las facciones más violentas del Cártel de Sinaloa, conocida como Los Chapitos.
Ambos han sido vinculados a la expansión del tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense, una crisis que ha cobrado decenas de miles de vidas por sobredosis.
Estados Unidos no baja la guardia
En junio pasado, el Departamento del Tesoro ya habĂa impuesto sanciones econĂłmicas contra los hermanos Guzmán Salazar, congelando sus activos e incluyendo sus nombres en la lista de personas buscadas por narcotráfico y lavado de dinero. A esto se suma la acciĂłn de ICE, que apuesta ahora por la colaboraciĂłn ciudadana para lograr su captura.
Aunque las autoridades mexicanas han logrado detener a otros lĂderes del Cártel —como Ovidio Guzmán, tambiĂ©n hijo de El Chapo—, Iván Archivaldo sigue fugitivo y operando, segĂşn informes, entre Sinaloa y otras regiones del norte de MĂ©xico.
Un perfil mediático y temido
Más allá de su historial criminal, la imagen pĂşblica de Iván Archivaldo ha sido cuidadosamente construida: ostentosa, desafiante y viral. Sus fotografĂas circulan en redes sociales, rodeado de lujos y con un aire de impunidad que ha alimentado tanto su mito como su peligrosidad.
Sin embargo, detrás de esa fachada, las autoridades estadounidenses insisten en que se trata de un criminal de alta prioridad, con nexos en redes internacionales de distribución de droga, tráfico de armas y lavado de capitales.
El rostro de Iván Archivaldo puede parecer seductor para quienes lo siguen como una figura mediática, pero para los gobiernos de MĂ©xico y Estados Unidos representa una amenaza real. La recompensa de 10 millones de dĂłlares confirma que la cacerĂa está en marcha y que el tiempo para los “Chapitos” podrĂa estarse acabando.





