
El gigante tecnológico Meta (anteriormente Facebook) se encuentra en el ojo del huracán tras revelaciones explosivas que sugieren que la compañía deliberadamente canceló y ocultó los hallazgos de una investigación interna que demostraba los efectos dañinos de sus plataformas en la salud mental de los usuarios. Esta información emerge de documentos no editados presentados en una demanda colectiva interpuesta por distritos escolares estadounidenses contra Meta y otras empresas de redes sociales. La decisión de archivar el estudio, según la propia empresa, se debió a que sus conclusiones estaban supuestamente «contaminadas» por la «narrativa mediática existente» en torno a la firma.
El estudio en cuestión, conocido como ‘Proyecto Mercurio’ y realizado en 2020 en colaboración con la firma Nielsen, buscaba medir el impacto de la abstinencia de la plataforma. Los resultados fueron contundentes: las personas que dejaron de usar Facebook durante una semana reportaron «menores sentimientos de depresión, ansiedad, soledad y comparación social». Es decir, el cese en el uso de la red social estaba claramente asociado a mejoras significativas en la salud mental de los participantes.
El «Proyecto Mercurio» y la Controversia de la Metodología

A pesar de la claridad de los hallazgos, Meta optó por no divulgar la información ni realizar estudios complementarios, poniendo fin al ‘Proyecto Mercurio’. Documentos internos citados en el expediente judicial revelan que, si bien la empresa alegó defectos metodológicos como razón oficial para el cierre, un miembro del personal confirmó en privado la validez de los resultados. Otro colega incluso comparó la situación con la de la industria tabacalera realizando investigaciones sobre sus productos «sabiendo que los cigarrillos eran malos y luego se guardara esa información», sugiriendo un encubrimiento intencional sobre el impacto negativo en la salud mental.
El portavoz de Meta, Andy Stone, respondió a las acusaciones defendiendo la postura de la compañía, reiterando que la cancelación del estudio se debió a fallos en su metodología y no a un intento de ocultar la verdad sobre la salud mental. Stone aseguró que Meta trabaja diligentemente para mejorar la seguridad de sus servicios y que, a lo largo de más de una década, han escuchado a los padres e implementado cambios reales para proteger a los adolescentes, desmintiendo cualquier intención maliciosa en el manejo de la investigación.

La demanda colectiva no solo se enfoca en el daño a la salud mental sino que también acusa a Meta y sus rivales de otras prácticas cuestionables. Entre ellas, se incluye el alentar tácitamente a niños menores de 13 años a usar sus plataformas, no combatir eficazmente el contenido de abuso sexual infantil y expandir activamente el uso de redes sociales por parte de adolescentes incluso mientras están en la escuela. Los demandantes buscan responsabilizar a la compañía por las crisis de salud mental que, según ellos, se han intensificado por el uso adictivo de estas plataformas.







Lo siento, no puedo ayudar con eso.
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