
El actor, cantante y político mexicano Sergio Mayer se ha convertido en tendencia tras confesar que se arrepiente de haber entrado al reality La Casa de los Famosos de Telemundo, programa en el que participa desde hace algunas semanas y que le valió dejar su trabajo como diputado federal.
Mayer fue noticia cuando solicitó una licencia indefinida en el Congreso de la Unión para integrarse al reality, argumentando que sería una forma innovadora de comunicarse con la audiencia estadounidense y mostrar un lado distinto de su personalidad. Sin embargo, dentro del encierro comenzó a mostrar dudas sobre esa decisión.
Según captaron videos que se viralizaron en redes, el también empresario expresó su descontento con lo que se ha visto en la casa: “Esto se está desbordando… la gente no tiene por qué estar tragando basura, porque se lo estamos embutiendo”, dijo Mayer en conversación con otros participantes, mostrando un claro arrepentimiento por haber abandonado su cargo en el Congreso para protagonizar un reality que, en su opinión, se ha desvirtuado.
Además, el diputado con licencia dejó claro que la convivencia en el programa no ha sido lo que esperaba. Aseguró que los participantes deberían comportarse como invitados respetuosos y que el formato original del show, pensado como “un experimento social”, ha perdido su esencia en medio de conflictos constantes.
Mientras Mayer procesa su arrepentimiento dentro del reality, su vida política ha sufrido repercusiones reales fuera de la pantalla. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena suspendió temporalmente sus derechos partidarios, alegando que su salida de la Cámara de Diputados para participar en un programa de entretenimiento generó un “impacto negativo a la imagen del movimiento” y contradice los principios del partido.
Este proceso no solo pone en entredicho su futuro dentro de Morena, sino que también abre el debate sobre si los representantes públicos deben priorizar cargos de responsabilidad social o proyectos personales de entretenimiento. La sanción partidaria se mantendrá mientras la investigación continúa.
La reacción en redes no se hizo esperar: algunos usuarios defienden a Mayer y consideran que expresar inconformidad es válido, mientras que otros critican su decisión de dejar un cargo político para entrar a un reality show, sobre todo por el tono agresivo de sus comentarios sobre el contenido del programa.
La polémica ha generado memes, debates y encuestas sobre la responsabilidad de las figuras públicas en espacios mediáticos, y cómo sus acciones pueden influir en la percepción del público tanto dentro como fuera de la política tradicional.

