15750224500852La gente no celebra el Día de Acción de Gracias en Francia, Rusia o Sudáfrica, pero sí compra en el Black Friday.

El fenómeno de ventas de Estados Unidos se ha extendido a minoristas de todo el mundo en los últimos años con tanta fuerza que está provocando una reacción violenta en activistas, políticos e incluso consumidores.

Los trabajadores de Amazon en Alemania se declararon en huelga parar reclamar mejores salarios en una de las jornadas de más actividad del año. Cerca de París, manifestantes por el clima bloquearon uno de los enormes centros de distribución del minorista para protestar por la sobreproducción que, según denuncian, está matando al planeta. Algunos legisladores franceses quieren prohibir esta campaña de descuentos por completo.

Grupos de defensa de los derechos de los consumidores en Gran Bretaña y en algunos otros países sostienen que las tiendas emplean el reclamo de las rebajas del Viernes Negro para atraer a los clientes, pero no siempre está claro cómo de reales o grandes son los descuentos. Otros críticos dicen que perjudica a las pequeñas empresas.

La globalización del comercio llevó los gustos de los consumidores estadounidenses al resto de compradores del mundo, desde caramelos de Halloween a cereales de desayuno o manteca de maní, suplantando incluso las tradiciones locales.

Fuente: Excelsior