Protestas llegan a los barrios ricos de Chile con saqueos y barricadas

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A UNO 1127868 816x428Santiago. Las protestas sociales llegaron este miércoles con violencia a zonas acomodadas de Santiago, hasta ahora indemnes de las manifestaciones que sacuden Chile y que suman 20 muertos.

A dos semanas y media del estallido, cientos de personas -en su mayoría jóvenes- llegaron hasta las cercanías del centro comercial Costanera Center, el más grande de Sudamérica y que alberga la torre más alta de la región, para protestar por reformas sociales y en contra del gobierno del derechista Sebastián Piñera.

Impedidos de avanzar, los manifestantes se expandieron por varios puntos del barrio de Providencia, la puerta de entrada al sector financiero y las zonas más acomodadas de la capital chilena. Hubo fogatas, saqueos a una farmacia y al menos dos bancos, y enfrentamientos con la policía, además de serios daños al mobiliario público, constató la AFP.

Desde temprano, la policía había acordonado el lugar y la administración decidió cerrar las puertas. Locales comerciales resguardaron con madera y latones sus vitrinas y durante toda la jornada se vivió allí un ambiente de gran tensión.

“Estamos viviendo un nivel de violencia y destrucción nunca antes vistos en la comuna”, dijo la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei.

A través de mensajes anónimos en redes de sociales se convocó a trasladar durante esta jornada a los barrios ricos las protestas que se iniciaron el 18 de octubre y que se han concentrado en el centro de Santiago.

“Llegó la hora de llegar al oriente”, el este acomodado de la capital, decía una de las convocatorias, en la que se explicaba que era el momento “de que el empresariado sienta el descontento del pueblo” y “las clases se unan”.

Horas después, miles de manifestantes volvieron a congregarse en Plaza Italia, principal escenario de las protestas desde su estallido, donde se registraron incidentes aislados.

Para este miércoles también hubo llamados a protestar en las afueras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de las Naciones Unidas, cuya sede en la exclusiva comuna de Vitacura representa uno de los mayores íconos arquitectónicos de la ciudad.

En tanto, en la comuna de Renca, un barrio popular en el norte de Santiago, una veintena de personas atacó un cuartel policial, dejando a cinco efectivos heridos, y camioneros y automovilistas bloquearon algunas carreteras en protestas a los peajes urbanos.

Junto con las protestas, crecen las denuncias sobre abusos a los derechos humanos por parte de las fuerzas del orden.

El martes, dos estudiantes de secundaria resultaron heridas con perdigones disparados por policías que ingresaron a su liceo. Uno de ellos fue detenido este miércoles y se le imputará el delito de apremios ilegítimo, informaron medios locales.

La Fiscalía informó que 14 policías serán acusados por “tortura” contra dos personas, uno de ellas menor de edad, durante el estado de emergencia decretado por Piñera y vigente en los primeros 9 días de protestas.

Ante esta ola de denuncia, Piñera afirmó el miércoles: “Establecimos transparencia total en las cifras, porque no tenemos nada que ocultar”.

El mandatario aseguró que con la misma contundencia que se sancionará a los manifestantes que provocaron disturbios violentos, saqueos y dañaron más de 70 estaciones de Metro en medio de las protestas, se hará con “cualquier exceso que se haya cometido” en el uso de la fuerza.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) ha interpuesto 181 acciones judiciales por homicidio, torturas y violencia sexual supuestamente cometidas por policías y militares. El Colegio Médico, en tanto, contabiliza más de un centenar de heridos oculares por el uso de perdigones en las protestas.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció que realizará una visita al país, sumándose a la misión de la Alta Comisionada de ONU para los DDHH que ya se encuentra en Chile. El miércoles, además, varias organizaciones internacionales, entre ellas la Organización Mundial Contra la Tortura, arribaron al país para investigar las denuncias.

Junto a varios de sus ministros en la sede presidencial de La Moneda, Piñera firmó un proyecto de ley que eleva -financiado por el Estado- el salario mínimo hasta los 350.000 pesos chilenos (467 dólares), en el marco de la agenda social con la que busca aplacar el malestar.

Jaqueado por las protestas, el mandatario descartó el martes renunciar, en una entrevista que concedió a la BBC de Londres. “Por supuesto que voy a llegar al fin de mi gobierno. Fui elegido democráticamente por una enorme mayoría de chilenos”, dijo Piñera.

Fuente: AFP