baml2 580x358Los inversionistas internacionales se encuentran inquietos por los resultados electorales en México, sobre todo por el programa económico que están por plantear, comentó el Economista para México y Canadá de Bank of America Merrill Lynch, Carlos Capistrán.



Dice que incluso le han solicitado entrevistarse con los responsables del área económica de los tres aspirantes a la presidencia con mayor probabilidad de quedar en la boleta electoral. Se refiere específicamente a Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya.

 La negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte es también un motivo de inquietud, admite, pero tienen claro que el equipo mexicano de negociadores cuenta con experiencia de años para dialogar sobre los cambios que solicita Estados Unidos.

De visita en México y en conferencia de prensa, destacó que ambos eventos mantendrán al tipo de cambio particularmente volátil en la primera parte del año, esto es de enero a junio, y anticipa que este debilitamiento del peso mexicano frente al dólar pesará de nuevo en la inflación mexicana.

Para el analista, es muy probable que la cuesta de enero se extienda hasta febrero o marzo, sobre todo partiendo de la evidencia que el precio del gas doméstico L.P. continuará al alza por problemas de oferta e importación.

Como se paga en dólares, ante el debilitamiento del peso se esperaría que siga presionado, acotó.

Información del Banco de México evidencia un incremento anual del precio del gas L.P. de 44% en todo el 2017, liderando los precios de los energéticos que forman parte del Índice Nacional de Precios al Consumidor.

IMPACTO EN DECISIONES DE INVERSIÓN

El estratega, que tiene sus oficinas en Nueva York, considera que esta incertidumbre llevará a los inversionistas a moderar sus decisiones sobre México, de manera que esta desaceleración en el flujo de capitales incidirá negativamente en el crecimiento económico.

Adicionalmente, prevé que con la presión inflacionaria el Banco de México podría impulsar una nueva alza de tasas, lo que seguirá desalentando al crédito y al consumo, que desde el 2016 habían sido motores de crecimiento.

A este contexto agregó la meta del gobierno de lograr un nuevo superávit primario, lo que sólo podría lograrse gastando menos. Y como ha sucedido en los últimos tres años, este ajuste al gasto público se ha registrado vía menor inversión, enfatizó.

Este panorama llevaría a la economía a crecer a una tasa de 1.6% este año, en una clara desaceleración respecto de 2.1% estimado al que supone creció en el 2017, una previsión que se encuentra lejos de la media de los estrategas privados.

SIN ESPACIO FISCAL

Acerca del impacto para México de la reforma fiscal de Estados Unidos, que le pondrá en la ruta de un crecimiento económico de hasta 3%, dice que hay uno negativo y uno positivo.

El positivo tiene que ver con el mejor desempeño del Producto Interno Bruto estadounidense que podría acelerar las exportaciones mexicanas.

Pero consigna que al recortar las tasas impositivas a los inversionistas en Estados Unidos (EU), sí se pierde competitividad fiscal.

No obstante, considera que ante el panorama de menor crecimiento en México, menores ingresos públicos al no haber posibilidad de recibir de nuevo remanentes del banco central, y en el contexto del cambio de gobierno, “difícilmente hay espacio fiscal para esperar una reforma tributaria”.

Y aun cuando hubiera intención de contrarrestar con recortes impositivos a la inversión, como en EU, tendrían que compensarse las perdidas recaudatorias con alguna modificación que incremente los ingresos tributarios por otra vía. Y eso tiene un costo político que no se podría asumir de camino a las mayores elecciones de la historia en México, dice. Elecciones donde se cambia la administración, el Congreso Federal y gobiernos estatales.

appstore.png Android-Application-Stores.png

aplicaciones ola

MR. Poppy
captcha