Ocho por Radio 1Por Carlos Calzado C.

Escuche mientras lee: “En un rincón del alma” de la inspiración de Alberto Cortés, obra que fuera interpretada por múltiples grandes músicos. Todo lo que pudiera ‘parecer mentira después de haber querido’, es el fantasma más grotesco del culto al ego.

El proyecto de la “Regeneración Nacional” es el anhelo que muchas generaciones pedimos a gritos para vivir en mediana paz. No es la mítica figura de alguien el aliciente para ocuparse en el cambio; al final, es un hecho innegable que a los héroes los forjan las circunstancias; es decir, no nacen para serlo, la sociedad los hace y luego los reclama a gritos. La esperanza es el anhelo personal que se multiplica y logra grandes cosas, las condiciones agolpan las esperanzas de quienes pasan de un extremo al otro. Como diría el gran José Revueltas: “Si luchas por la libertad, tienes que estar preso, si luchas por alimentos tienes que sentir hambre”.

Morena es el partido político que asumimos nos podría llevar al cambio radical sin la necesidad de pasar por los horrores de una Revolución armada, pero aún admitirlo es pecar de inocente, la violencia la vivimos cotidianamente hace muchos años. El término “violencia administrativa” es un concepto que pasamos por alto por ignorancia, por vergüenza o por enajenación y ese es justo el epicentro de la injusticia que ahora también desaparece gente, mata a nuestros jóvenes y mujeres, que arma a sicarios y esbirros, pero lo más grave, empodera a los más imbéciles e ignorantes. La vergüenza es también una consecuencia de la violencia, por eso la escondemos, por eso permitimos que los actos más estúpidos se sucedan uno tras otro y, aunque apesten a charada, preferimos voltear la mirada y pasarlos por alto, para no sufrir.

Andrés Manuel López Obrador, no es el mesías, es el simple emisario del intelecto de miles de personas que han diseñado el cómo instrumentar el cambio y eso, por lo menos en teoría, sería Morena.

Pero por desgracia, en Quintana Roo, la dirigencia cayó en manos ambiciosas, en personas que son capaces de lo que sea con tal de permanecer en el escenario de la venta de candidaturas, ergo la corrupción, y las más aberrantes ocurrencias; la ambición de José Luis Pech Várguez y el hecho de que el propio AMLO haya abierto las puertas del partido a cuanto oportunista se ha acercado, ha provocado que Morena Quintana Roo redactara la sentencia a la derrota de sus candidatos en el perfil local del proceso electoral, al cancelar la alianza con el Partido del Trabajo y Encuentro Social.

De hecho, a como están las cosas en este momento, es más fácil que tanto el PT como el PES logren mejores resultados que Morena en el proceso local. No cabe la menor duda de que quienes apoyan a AMLO voten por él para llevarlo a la Presidencia de la República, pero le restarán escaños federales a gente que podría haber estado más comprometida con el proyecto; pero ello sólo hubiera sido posible si el delegado nacional en Q.R. hubiese echado mano de los auténticos “morenos”; evidentemente, desde el inicio de esta contienda, ello no fue siquiera una posibilidad para José Luis Pech Várguez, desde que le ungieron como ente con atribuciones de dirigente, el ahora llamado “traidor” por las cuatro esquinas, había visualizado la posibilidad de aumentar su capital monetario con la negociación de postulaciones, antes que atender al proyecto de Regeneración Nacional.

La impugnación que hiciera la regidora morenista, Norma Angélica Ríos Holguín, abre las puertas de par en par para que muchos otros morenos inconformes impugnen la mayoría de las decisiones que adoptó unilateralmente Pech Várguez y hasta podrían obligarle a modificar su lista de candidatos, por fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

El caso Solidaridad es el más sintomático de todos. Primero, con base en los acuerdos de coalición, se habría decidido que la postulación para la presidencia municipal solidarense correspondería a un hombre y, además, habría dejado en manos del PES esa postulación; pero Pech nombró aspirantes en los once municipios y además, desatendiendo el reparto de candidaturas por género, ungió a la perredista Laura Beristain Navarrete en Solidaridad.

Dato curioso: antes de designar a Beristain por decisión propia, el denunciado por actos anticipados de campaña, Omar Sánchez Cutis, se anotó como aspirante de la planilla a síndico por ese municipio. Pero, además, se anotó como postulante a la candidatura a diputado federal por el distrito electoral número uno con sede en Playa del Carmen.

Evidentemente. Omar Sánchez parece olvidarse que está en medio de un proceso por la denuncia que obra en el Tribunal Electoral de Quintana Roo por la presunta comisión de actos anticipados de campaña, hecho que generaría un lastre debido a que, si el Tribunal resuelve que efectivamente violentó las leyes electorales, su candidatura se caería en automático.

Pero Omar Sánchez sigue una línea que le hizo romper con el equipo de Laura Corrales para luego pactar con Laura Beristain bajo el cobijo de José Luis Pech Várguez, es decir, contratarse como esbirro al mejor postor.

Muchas serán las derrotas de Morena en Quintana Roo y el patrocinio se debe a la ambición del delegado con atribuciones de dirigente; a la dirigencia nacional de Morena parece no interesarle, pues se sabe que sus simpatizantes, a pesar de ello votarán por Andrés Manuel.

Hasta entonces, la operación que en todo momento respondió a los más variados intereses pasará a la historia como el capítulo más gris del Movimiento de Regeneración Nacional en Quintana Roo. Personas como José Luis Pech u Omar Sánchez Cutis pasarán al olvido y desprecio político, pero quienes hoy pretenden garantizar su subsistencia en el oficio de la política, gozarán de las prerrogativas de haber negociado con esta “dirigencia aparente”.

Buenas noches amici miei

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