Ocho por RadioEscuche mientras lee: “Equipaje” del genio creativo Alberto Cortez; un análisis retrospectivo que nos hace entender lo pasajero de la aventura de ser Humano. Este es sólo un ejercicio tan pasajero que llega a ser tan trascendente como el miedo a vivir nos lo permita: vivir.

Por primera vez en muchos años, la conciencia colectiva nos pone a razonar sobre los requerimientos mínimos para trascender. Nos ocupamos de hacer que en el estado de Quintana Roo se genere un equilibrio entre la generación de riquezas en el norte y en el sur de la entidad; señalamos a quienes dilapidaron la riqueza económica de la entidad y, a manera de reacción, tratamos de diferentes maneras para poner un alto a la violencia generada con los auspicios del Gobierno Federal.

 

A pesar de todo ello, se sigue dejando de lado el tema de la prevención y protección al ambiente. La devastación de los manglares, seguir construyendo sobre las dunas marinas, permitir la explotación de áreas delicadísimas como el Gran Arrecife Mesoamericano. Todos esos temas desde luego que nos están empobreciendo a ritmos de miedo, pero existen los temas cruciales que, si no los atendemos ya, las bellezas naturales del destino no aguantarán más de 10, máximo 15 años más.

Me refiero desde luego al manejo de la basura y del agua residual. Estos temas deben atenderse con prioridad de SEGURIDAD ESTATAL y el término no es una exageración, es real.

En lo personal –aún con el riesgo del vituperio por hablar en primera persona-, lo he intentado de diversas formas; a través de esta columna, con la publicación de artículos especializados; en todas esas entregas, casi con manzanitas he explicado las consecuencias de que en este estado no contemos con auténticos rellenos sanitarios (que cumplan a cabalidad con la NOM-083-SEMARNAT-2003).

El riesgo de la filtración de lixiviados en suelos de las características de los nuestros, los negros daños de los sistemáticos incendios en lugares inadecuados que los funcionarios insisten criminalmente en llamar “rellenos sanitarios” y la indolencia de “lucir” nuestras miserias a los turistas; es decir, la basura que decora las afueras de nuestras viviendas, los desechos que “decoran” las orillas de las carreteras, la pestilencia que genera todo ello y el patético atraso que representa forman el “paisaje” cotidiano. Lo más divertido es que nos atrevemos a asegurar que somos destinos turísticos “de clase mundial” … vergüenza debería darnos afirmar tal necedad.

Debo insistir al hartazgo: La solución es obligar a todos los municipios a trabajar en su propio Programa Municipal para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos (Pmpgirsu), cancelar de inmediato las concesiones que se les han otorgado a empresas terriblemente irresponsables encargadas de la recolección de residuos y del manejo de los “rellenos sanitarios” y encontrar los mejores convenios de colaboración intermunicipal para la habilitación de auténticos rellenos sanitarios que se ubiquen en lugares cuyas características de suelos e inundabilidad sean más propicios para cumplir con tal fin.

Recordarles que, al hablar de los Pmpgirsu son planes estratégicos de GESTIÓN que nos permitirán erradicar los problemas más comunes que tenemos con los RSU, así como prevenir la filtración de lixiviados a los mantos freáticos que hoy por hoy padecemos.

El hecho de que los titulares de las dependencias que debieran atender el problema no tengan la preparación, o la noción siquiera de lo que hablamos, no quiere decir que debamos permanecer cobijados por los desperdicios que generamos; los ciudadanos de Quintana Roo no merecemos vivir en la inmundicia, pero menos aún, nuestros visitantes merecen ser agredidos por la incapacidad, ignorancia e indolencia de nuestros patéticos servidores públicos municipales.

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MR. Poppy
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