WhatsApp Image 2018 02 05 at 09.37.02En política, la forma es fondo; es una regla no escrita. Lo ocurrido con el ex secretario de Finanzas y Planeación, Juan Vergara Fernández, es muestra de que hasta para aplicar la justicia se deben cuidar las formas. Una cosa es hacer valer el estado de derecho de los quintanarroenses y otra es montar un circo con las detenciones de los implicados en los casos de corrupción; sobre todo, si esto afecta los intereses del presidente de la república, Enrique Peña Nieto.

Sin duda, la detención del ex secretario del gabinete del gobernador, Carlos Joaquín González, tiene tintes políticos, pero éstos fueron motivados por los excesos del Gobierno del Cambio en su afán de humillar a los ex funcionarios de la pasada administración señalados de corrupción. Al parecer, en su empeño por hacer campaña en favor de su coalición a costa de las detenciones, se les pasó la mano.
La presente administración estatal ha tenido un problema con el cuidado de las formas, lo cual se vio desde un inicio, con la designación de los funcionarios de gabinete, cuando se corrieron a miles de burócratas, ocasionando que familias enteras se quedaran sin sustento económico, cuando se dejó en el olvido a cientos de personas que apoyaron en la campaña o cuando se licitaron los más de 220 mil kits de uniformes escolares. Si con ello no se cuidó, menos se tendría que hacer en la persecución de ex servidores públicos que cometieron irregularidades en el sexenio anterior.
Lo que los asesores venidos de fuera de Quintana Roo, y el propio Carlos Joaquín González, no midieron es que, por encima de sus intereses políticos, está el del gobierno federal, representado por Peña Nieto.
El detener al ex secretario de gobierno, Gabriel Mendicuti Loría, un día después de saludar a su amigo y precandidato presidencial, José Antonio Meade Kuribreña, se volvió un escándalo que pronosticó consecuencias, no por el hecho de la detención en sí misma, sino por la exhibición que hicieron de aspirante al gobierno federal.
El golpeteo por las escandalosas detenciones de Mendicuti Loría y Mauricio Góngora Escalante no solo afectaron a Meade Kuribreña, sino también a Peña Nieto, al ser éste último su candidato a la presidencia. En ambos casos, los detenidos fueron exhibidos como trofeo de guerra.


Por lo anterior, vino un manotazo del Gobierno Federal, en este caso, a través de la Procuraduría General de la República (PGR), para recordarle a Carlos Joaquín que Peña Nieto todavía es presidente de México y que hay ciertos temas que se tienen que manejar con pinzas, en especial cuando le afectan de manera directa.


Bastó un golpe clave para poner a temblar al Gobierno del Cambio, la detención de Vergara Fernández, denunciado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por el delito de operación con recursos de procedencia ilícita. De inmediato se orquestó una campaña para deslindar a la presente administración estatal, argumentando que las acciones imputadas en contra del ex funcionario son de orden privado y antes de fungir como secretario de gabinete.


Llama la atención que la investigación de la PGR inició justo el mes en que Carlos Joaquín, nombró a Vergara Fernández como titular de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan).


Además, los detalles que señaló el titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), Alonso Israel Lira Sala, dejan pocas dudas de su presunta inocencia. Si bien es cierto, las instituciones aún se utilizan para golpes políticos, es claro que desde un inicio se relacionó a Vergara Fernández con corrupción, pero además hay que recordar que hay un dicho que reza “el que se lleva se aguanta”.


El ex titular de Sefiplan hoy está libre, pero ello no significa que sea inocente, mal haría el Partido de la Revolución Democrática en sostenerlo como precandidato o candidato por el Tercer Distrito Electoral Federal, menos cuando ha criticado hasta el cansancio a todo aquel ex funcionario o político, relacionado con la corrupción, sea o no inocente.


En los próximos días o semanas se observará como se moverán las aguas en cuanto a las casi 50 denuncias que ha interpuesto el actual gobierno estatal en contra de la pasada administración por corrupción, sobre todo en los casos de Mendicuti Loría y Góngora Escalante.


Y para el que sabe leer, no se debe olvidar la experiencia de Mario Villanueva vs Ernesto Zedillo, por ello el Gobierno del Cambio debería hacer una plana de “debo aprender a guardar las formas”, sin que ello signifique que se deban de dejar de cumplir los procesos por corrupción en contra exfuncionarios que desfalcaron el dinero de los quintanarroenses.

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MR. Poppy
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